El canciller iraní, Abás Araqchi, advirtió que el país está preparado «para continuar la guerra dondequiera que la lleve, y a llevarla tan lejos como sea necesario».

Más de dos semanas después del inicio de la guerra, que estalló con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, aumentan las preocupaciones por las consecuencias del conflicto para la economía global.

Los Guardianes de la Revolución de Irán aseguraron haber atacado Tel Aviv y el aeropuerto Ben Gurion en Israel, así como bases militares utilizadas por las fuerzas estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos y Baréin.

Un ataque con drones causó el lunes un incendio en el importante campo petrolífero de Shah, en Emiratos Árabes Unidos, informaron las autoridades.

Los precios del crudo se han disparado desde el inicio de la guerra el 28 de febrero por el bloqueo del estrecho de Ormuz, pero hay excepciones y un petrolero paquistaní lo cruzó el domingo, según los datos de MarineTraffic.

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«Estrategia de caos regional»
El objetivo de los iraníes «no es ganar, sino resistir, es decir, hacer que los estadounidenses paguen un precio desorbitado», explicó a AFP David Khalfa, cofundador del centro de investigación Atlantic Middle East Forum de París.

Según él «han adoptado una estrategia de caos regional calculada con medios de bajo coste, en particular drones de combate».

Irán sigue lanzando ataques contra bases militares e intereses económicos estadounidenses en los países vecinos del Golfo, pero también contra infraestructuras civiles como aeropuertos, puertos e instalaciones petroleras.

Un dron provocó un incendio en un tanque de combustible cerca del aeropuerto de Dubái, un misil mató a un civil cuando viajaba en su coche en Abu Dabi, y otro dron provocó un incendio en una zona que alberga infraestructura petrolera en el emirato oriental de Fuyaira.

«Han sido unas semanas difíciles, escuchando explosiones con regularidad», contó a AFP un testigo en el aeropuerto de Dubái.

Las explosiones alcanzaron asimismo la capital de Irak, donde estalló un incendio en un hotel de Bagdad tras un ataque con drones contra la embajada de Estados Unidos.

En tanto, el presidente Donald Trump arremetió contra algunos países por la falta de compromiso con su llamado a proteger los petroleros en el estrecho de Ormuz en plena guerra, después de que las potencias europeas descartaran una misión de la OTAN para reabrir esta vía bloqueada por Irán.

Trump, quien pidió a su par chino Xi Jinping retrasar un encuentro previsto entre ambos, criticó a algunos países por la tibia respuesta a su llamado para colaborar en la protección del tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz, una vía por donde transita un 20 % de las exportaciones globales de petróleo y gas licuado.

En Europa, el portavoz del Gobierno alemán, Stefan Kornelius, afirmó más temprano que la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán «no tiene nada que ver con la OTAN».

«La OTAN es una alianza para la defensa del territorio de sus miembros y, en la situación actual, no existe el mandato para desplegar a la OTAN», señaló.

En otro frente, Israel lanzó «operaciones terrestres limitadas» contra el movimiento proiraní Hezbolá en el sur de Líbano, «con el objetivo de mejorar el área de defensa avanzada». Líbano se vio arrastrado a la guerra el 2 de marzo, cuando Hezbolá atacó a Israel en respuesta a la muerte del líder supremo.

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