El enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio, Steve Witkoff, afirmó más tarde que tiene un «muy buen presentimiento sobre [la posibilidad de] llegar a una resolución a largo plazo, un alto el fuego temporal y una solución pacífica de ese conflicto».
«Estamos a punto de enviar una propuesta que será, esperamos, entregada a más tardar hoy», declaró.
Entretanto, en el Parlamento israelí, el primer ministro Benjamin Netanyahu anunció: «hemos expulsado a los terroristas de nuestro territorio, penetrado con fuerza en la Franja de Gaza, eliminado a miles de terroristas, eliminado (…) a Mohamed Sinwar».
Según medios israelíes, un bombardeo del ejército israelí el 13 de mayo en Jan Yunis, en el sur de la Franja, apuntó contra Mohamed Sinwar.
Según expertos en el movimiento islamista, Mohamed Sinwar dirigía la rama armada de Hamás, las Brigadas al Qasam, consideradas -como el movimiento político- una organización terrorista por Estados Unidos y la UE.
Es hermano de Yahya Sinwar, otrora jefe supremo de Hamás, asesinado en Gaza en octubre de 2024 y considerado como el principal artífice del ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, que desencadenó la guerra en Gaza.

Saqueo de un almacén
El anuncio de Netanyahu se produjo después de que el director de una agencia de la ONU criticara un nuevo sistema de distribución de ayuda en Gaza puesto en marcha por Israel, después de que 47 personas resultaran heridas el martes durante una caótica entrega de ayuda.
Este miércoles, un almacén del Programa Mundial de Alimentos (PMA) fue saqueado por una muchedumbre de palestinos en Deir el Balah, en el centro de la Franja de Gaza, observaron periodistas de la AFP.
«Hordas de gente hambrienta irrumpieron en el almacén (…) en busca de productos alimentarios allí colocados para ser distribuidos», indicó el PMA en un comunicado, en el que reclamó un acceso humanitario seguro y sin trabas para permitir inmediatamente repartos de alimentos ordenados.
La cuestión de la distribución de ayuda para este territorio palestino, que sufre una crisis humanitaria sin precedentes tras 600 días de guerra, cobró relevancia después de que la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), una organización de origen opaco, que cuenta con el apoyo de Estados Unidos, se instalara en el terreno.
Ajith Sunghay, el jefe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en los Territorios Palestinos, informó que cerca de 47 personas resultaron heridas el martes cuando una multitud desesperada se precipitó en un centro de ayuda de GHF en Rafah.

El ejército israelí desmintió este miércoles que disparara contra la multitud durante la entrega de ayuda.
La ONU, y varias oenegés se negaron a participar en las operaciones de GHF y este miércoles Philippe Lazzarini, jefe de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) reiteró sus críticas hacia la fundación.
«Creo que es un desperdicio de recursos y una distracción de las atrocidades. Ya contamos con un sistema de distribución de ayuda adecuado para este fin», declaró durante una visita a Japón.
Por su parte, Sigrid Kraag, enviada de la ONU para Oriente Medio, afirmó que los gazatíes, cada vez más hundidos en el abismo, se «merecen algo más que sobrevivir».






