A pesar de la cascada de críticas internacionales, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió esta semana que su ejército entraría «con toda su fuerza» en Gaza para «destruir a Hamás», que desencadenó la guerra con su ataque del 7 de octubre de 2023 en el sur de Israel.

Este sábado, el ejército anunció haber lanzado «extensos bombardeos» con el objetivo de «tomar el control de zonas de la Franja de Gaza». Todo ello en el marco del plan destinado a «conquistar» el territorio palestino, que requerirá el desplazamiento interno de «la mayoría» de sus 2,4 millones de habitantes.

Desde el miércoles, más de 300 palestinos murieron en los bombardeos israelíes, según la Defensa Civil gazatí.

Después de casi dos meses de tregua, el ejército israelí reanudó a mediados de marzo sus operaciones en Gaza. Desde principios de ese mes, las autoridades israelíes también bloquean el acceso de toda ayuda humanitaria al enclave.

Hamás afirmó este sábado que el movimiento empezó una nueva ronda de negociaciones indirectas «sin precondiciones» en Catar para encontrar una salida a la guerra.

Y en una nueva llamada telefónica, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, abordó con Netanyahu «la situación en Gaza y sus esfuerzos conjuntos para lograr la liberación de todos los rehenes» que siguen retenidos por Hamás, según el Departamento de Estado.

«Redoblar» la presión sobre Israel

Los llamados para presionar a Israel, continuaron este sábado durante una cumbre de la Liga Árabe en Bagdad.

En la capital iraquí, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, abogó por la necesidad de «un alto al fuego permanente, ahora».

En la misma línea, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, invitado de honor en la cumbre, llamó a «redoblar nuestra presión sobre Israel para parar la masacre en Gaza».

Sánchez indicó que España impulsará una «propuesta» ante la ONU «para que la Corte Internacional de Justicia se pronuncie sobre el cumplimiento por parte de Israel de sus obligaciones internacionales, en relación con el acceso de la ayuda humanitaria a Gaza».

El presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi, instó a Trump a «presionar» en favor de un cese al fuego en Gaza. Si esto se logra, añadió, se podría luego «lanzar un proceso político serio», del que Trump sería »mediador y patrocinador».

De su lado, en la declaración final de la cumbre de la Liga Árabe los dirigentes pidieron financiación para la reconstrucción de Gaza y reclamaron más presión internacional para «detener el derramamiento de sangre» en el territorio palestino.

El viernes, Trump sostuvo que a Estados Unidos le preocupa la situación en la Franja.

«Miramos a Gaza. Y nos ocuparemos de ello. Hay mucha gente pasando hambre», dijo al cerrar una gira por países del Golfo.

Pero el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, apoyo clave de Hamás, se mostró este sábado desdeñoso con esa promesa y afirmó que Estados Unidos solo usa «su poder para apoyar la masacre en Gaza».

El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, se sumó a los llamamientos internacionales y se declaró «conmocionado» ante la situación en Gaza.

En Londres y París, varios miles de personas se manifestaron en solidaridad con Gaza.

En Basilea, ciudad suiza donde se celebra este sábado la final del festival de Eurovisión, salpicada por la polémica participación de Israel, se produjeron breves enfrentamientos entre manifestantes propalestinos y la policía.

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