Los gobiernos de corte izquierdista en Latinoa­mérica perdieron el rumbo y han entrado en una crisis profunda como consecuencia de las políticas autoritarias, los vínculos con el narco­tráfico, la corrupción y el desarrollo de eleccio­nes fraudulentas, analizaron Nelson Flores, especialista en administración pública, y Óscar Peñate, politólogo.

«La llamada “marea rosa” que caracterizó a los gobiernos de izquierda en los inicios del siglo XXI está empezando a ceder y a caer en un declive acelerado por sus políticas empobrecedoras, de economía social y las teorías inclusivas que promocionan leyes que propician matrimonios homosexuales y la legalidad del aborto. Esto provoca el desprecio de sus ideologías por las sociedades conservadoras y democráticas de Latinoamérica», afirmó Flores.

El Gobierno socialista de Venezuela enfrenta una nueva crisis porque la comunidad internacional, así como la oposición de ese país, denunció que hubo frau­de en la elección del 28 de julio pasado para favorecer a Nicolás Maduro, sucesor de Hugo Chávez.

Este tema ha generado el choque de opiniones entre los líderes de la izquierda latinoamericana. Re­cientemente, el socialista Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, calificó de «arrastrado» a Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, porque no reconoce el triunfo de Maduro. El presidente de Chile, Gabriel Boric, tampoco reconoce el triunfo del socialista en Venezuela.

«Las recientes confrontaciones entre los líderes de izquierda por las polémicas y fraudulentas elecciones de Venezuela han puesto en riesgo el mismo Foro de São Paulo, donde los gobiernos de izquierda logran sus acuerdos. Este fracaso, tan evidente de la izquierda la­tinoamericana, se debe a que no han tenido la capaci­dad de renovarse, donde su ideología de partido es más importante que el Estado. Ejemplo de ello son los go­biernos de Ortega y Maduro que tratan de mantenerse en el poder haciendo uso de la fuerza y del terrorismo político», agregó Flores.

Además de Venezuela, el Gobierno de Honduras atraviesa una crisis ante la denuncia de la presidenta Xiomara Castro del Tratado de Extradición con Estados Unidos después de que la embajadora estadounidense en ese país centroamericano, Laura Dogu, cuestionó una reunión que funcionarios hondureños sostuvieron con el ministro de la Defensa de Venezuela, Vladimir Padri­no López, acusado de vínculos con el narcotráfico.

«Una de las primeras medidas que Xiomara Castro hubiese tomado como presidenta era el desmantela­miento inmediato de las estructuras en las que se sos­tenía el narco-Estado que fundó y presidió Juan Orlan­do Hernández, presidente de ese país en el período de 2014–2022», planteó Peñate.

El politólogo valoró que todos los gobiernos de la izquierda en Latinoamérica hacen lo que el FMLN hizo cuando estuvo en el poder 10 años, y los salvadoreños lo desecharon a causa de los sonados casos de corrupción de sus funcionarios.

El presidente de la república, Nayib Bukele, dijo recientemente a la prestigiosa revista «Time» que a es­cala mundial la «izquierda perdió el rumbo, no tiene referentes y no hay exponentes» de esa línea de pen­samiento político.

«El rumbo de la izquierda latinoamericana es hacia el cementerio de la historia, y el primer país de Amé­rica Latina que la sepultó fue El Salvador. El partido izquierdista del FMLN fue eliminado por el rechazo en las urnas», recordó Peñate.

En las elecciones generales de febrero y marzo pa­sados, el FMLN no recobró el control de la presidencia de la república, que perdió en 2019 luego de permane­cer una década en el poder, tampoco mantuvo a sus cuatro diputados en la Asamblea Legislativa ni a sus 30 alcaldes a escala nacional.

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