El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) resolvió ayer enviar a Haití una misión internacional dirigida por Kenia para ayudar a ese país caribeño, que desde el año pasado es presa de la violencia criminal.
La nación más pobre del hemisferio occidental ha estado una situación crítica por las pandillas armadas, que han tomado partes del país y desatado una violencia brutal, con la economía y los servicios de salud del país también en crisis.
La decisión es «un rayo de esperanza», dijo el ministro de Asuntos Exteriores de Haití, Jean Victor Geneus. La resolución, aprobada con 13 votos a favor, impone también un embargo de armas ligeras, que hasta ahora solo se aplicaba a bandas de criminales.
Desde el año pasado, el primer ministro de Haití, Ariel Henry, y el secretario general de la ONU, António Guterres, habían pedido una fuerza de este tipo para atender la creciente crisis de seguridad en el país. En julio se produjo un gran avance para esos planes, cuando Kenia se ofreció a dirigir una fuerza de seguridad y a enviar 1,000 efectivos.
Dados los retos a los que se han enfrentado las anteriores operaciones de mantenimiento de la paz en Haití y los riesgos de enviar una fuerza exterior al atolladero actual, había sido difícil encontrar un país dispuesto a liderar el esfuerzo.






