La capital de Irán amaneció bajo un cielo que dejó de ser gris para tornarse negro tras los bombardeos a infraestructuras de combustible, porque Teherán se ha visto envuelta en una nube tóxica que ha transformado la vida cotidiana en una emergencia sanitaria y ambiental.
Lo que cae del cielo, advierten residentes, ya no es solo lluvia, sino una mezcla de aceite y contaminantes. Los ataques contra depósitos de combustible han provocado incendios prolongados que continúan liberando densas columnas de humo.
Durante varios días las instalaciones seguían ardiendo tras los ataques, mientras una capa oscura cubría calles, viviendas y reservas de agua. Las autoridades han pedido a la población, que son más de nueve millones de personas, permanecer en sus casas, especialmente los grupos más vulnerables.

El origen de la extrema toxicidad está en el «mazut», un residuo pesado del petróleo con altos niveles de azufre que aún se utiliza en Irán debido a limitaciones industriales y sanciones. Al arder, este combustible libera partículas peligrosas que, al combinarse con la humedad, han dado lugar a precipitaciones contaminadas.
La situación se agrava por la geografía de Teherán, porque la estar rodeada de montañas, la ciudad queda atrapada bajo un fenómeno de inversión térmica que impide la dispersión de los contaminantes y como resultado se provoca una concentración de aire tóxico que permanece estancado sobre la población.
Habitantes reportan irritación en ojos y piel, dolores de cabeza y dificultades respiratorias. Organismos de emergencia han alertado incluso sobre posibles quemaduras químicas derivadas de la lluvia ácida.

La preocupación principal apunta al largo plazo porque la exposición a partículas finas y metales pesados podría incrementar enfermedades graves, desde daños pulmonares hasta cáncer.
La contaminación también se extiende a fuentes de agua y tierras agrícolas, lo que podría comprometer la cadena alimentaria en un país ya afectado por la escasez hídrica.
Mientras que, a nivel regional, los daños se amplían con derrames de petróleo en el Golfo Pérsico, afectando ecosistemas marinos y comunidades pesqueras.






