Cada año decenas de millas de migrantes del Cuerno de África, a menudo procedentes de Etiopía y Somalia, toman esta ruta para intentar llegar a los países del Golfo ricos en petróleo, huyendo de conflictos, desastres naturales y escasas perspectivas económicas en sus países.

La mayoría de los migrantes intenta la travesía desde Yibuti.

«El año 2025 fue el más mortífero jamás registrado en la ruta migratoria del Este (…) con 922 personas fallecidas o desaparecidas, el doble que el año anterior», afirmó a la AFP Tanja Pacífico, jefa de misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

«La mayoría de las víctimas era originaria de Etiopía», añadió.

Etiopía es el segundo país más poblado del continente, con unos 130 millones de habitantes. Más del 40% de su población vive por debajo del umbral de pobreza, según el Banco Mundial.

El país es escenario de conflictos armados en sus dos regiones más pobladas y venta de una sangrienta guerra civil en la región de Tigré (norte), que dejó más de 600.000 muertos entre 2020 y 2022, según una estimación de la Unión Africana considerada baja por varios expertos.

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