De personalidad alegre y con una mente aguda y enfocada, Melissa Trigueros es una salvadoreña de 23 años graduada en julio de este año de Ingeniería en Diseño Industrial de la Beihang University, ubicada en la capital de la República Popular China, Beijing.
La joven forma parte de los 232 connacionales que se encuentran cursando estudios de educación superior en diversas universidades del Gigante Asiático, una apuesta gestionada entre la Agencia de El Salvador para la Cooperación Internacional (ESCO) de la Cancillería de la República y el gobierno chino.
En la actualidad, la oriunda de Santa Ana, cursa un semestre de chino, un requisito para el siguiente paso en su formación: una maestría para la cual contará con cuatro opciones de universidades en diferentes regiones del país asiático.
En retrospectiva, y a las puertas de este nuevo reto, la joven recuerda cómo se sintió atraída por estudiar en el extranjero, desde su educación media buscó realizar actividades extracurriculares que le dieran peso a su perfil, y cómo contó con el apoyo de una familia que todo el tiempo le dijo: «todo lo que querés lo podés lograr».

Fue así como tras culminar su bachillerato en el Colegio Santa María, de Santa Ana, intensificó sus gestiones para obtener una beca, de la cual obtuvo una respuesta positiva en junio de 2020, pero debido a la emergencia por COVID 19 tuvo que hacer una parte de la carrera en línea en El Salvador, trasladándose a China hasta 2023.
Finalmente, a mediados de este año recibió su título como ingeniera, junto a un premio como Graduada de Excelencia, el cual se le otorga a los estudiantes con mayores calificaciones.
Al recordar este momento, Trigueros reflexiona el todo el proceso vivido, las extensas horas de trabajo, las elevadas exigencias del sistema académico chino, los miedos enfrentados, los momentos de frustración y dudas, las noches sin dormir, y todo el cúmulo de emociones que implica someterse a una elevada exigencia educativa siendo extranjera, y como cada una de esos retos valió la pena.
«Para mí fue como que todo valió la pena, el trabajo, las horas de desvelos, los sacrificios, lo que me dolió dejar a mi hermana y a mi abuelita. Las lágrimas, sangre, y sudor, todo valió la pena», asegura.
La joven reflexiona sobre la importancia de entender que para conseguir un objetivo es importante tener claro que van a surgir retos, y que buscar las herramientas para enfrentarlos es la clave para avanzar más allá de las complejidades del camino.
Subraya que su experiencia en China además de dotarla de conocimientos académicos le ha enseñado de madurez y solidaridad, le abierto los ojos al mundo y ha profundizado su vena innata, heredada de su abuela, de buscar la forma de apoyar a los demás.

De este modo, la becaria ha logrado combinar la técnica de la ingeniería con una visión hacia lo social, una posibilidad que encuentra en el concepto: sistemas complejos con enfoque social, el cual es ampliamente estudiado en la actualidad, y la rama en la que pretende enfocar su posgrado.
«Desde muy pequeña he tenido más inclinación por la comunicación, los proyectos sociales, siento que es algo que está muy arraigado en mí, y en algún momento logré juntar ambas cosas», afirma.
Como parte de esa inquietud, la ingeniera se ha involucrado en esfuerzos de fomento o de asesoría para otros jóvenes salvadoreños interesados en estudiar en China.
Esa actividad le hizo ser parte del grupo de salvadoreños que recibieron una mención honorífica en los premios del Centro Ana Frank, que tuvieron lugar en Argentina a principios de noviembre, gracias a un proyecto llevado a cabo en conjunto con la oenegé Opportunities El Salvador.
«Quiero hacer algo que me dé propósito, quiero hacer algo en donde me sienta orgullosa de lo que estoy haciendo, algo que también pueda beneficiar a El Salvador», apunta.
MELISSA EN TIK TOK
En otra de sus facetas, la joven abrió un canal de comunicación a través de la red social Tik Tok en donde cuenta su experiencia como estudiante becaria, donde con buen humor muestra las cosas buenas y las retadoras, y cómo es el día en una cultura tan diferente como la China.
Resalta la gran oportunidad que significa acceder a la educación en el Gigante Asiático, y comparte información de cómo aplicar a las becas y el apoyo que brinda para ello la ESCO.
La joven cuenta con más de 8,000 seguidores de varios países del mundo, a quienes invita a investigar y siempre deja claro que su contenido está basado en una experiencia personal.
«Yo siempre los invito a que tengan criterio propio y que tengan introspección como para saber que, bajo mis circunstancias, bajo mis herramientas, bajo el apoyo que yo tengo, qué es lo que yo puedo lograr o qué es lo que yo puedo vivir de lo que estoy contando», subraya.






