Cientos de voluntarios participaron en la búsqueda de Hebe, 10 años, y de su acompañante de 26 años Sanne Bos, desaparecidas el lunes en circunstancias inquietantes.

«La investigación sobre la desaparición de Hebe y Sanne tiene un final triste», tuiteó la policía que indicó que la investigación continúa.

Las fuerzas de seguridad declararon al medio local Omroep Brabant que sus muertes fueron muy probablemente accidentales. «No tenemos ningún indicio que nos haga creer que se cometió un crimen», indicaron.

La acompañante había recogido a Hebe, que sufría una minusvalía motora, en un centro de acogida especializado donde pasaba el día en la pequeña ciudad de Raamsdonksveer, cerca de la frontera belga.

Fueron vistas por última vez el lunes por la noche en la autopista A59 entre Raamsdonksveer y la casa de Hebe en Vught.

La policía emitió una alerta nacional con la foto de la niña, contemplando entonces «todos los escenarios».

La búsqueda de la niña y de la joven desaparecidas conmovió al país.

Las fuerzas de seguridad neerlandesas encontraron finalmente el miércoles por la noche el automóvil que conducía la acompañante sumergido en un cuerpo de agua cerca de la ciudad de Den Bosh. Dos cadáveres se encontraban en el interior.

Los Países Bajos están llenos de estanques, de vías navegables y de canales. Los accidentes de tráfico relacionados con el agua no son nada raros.

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