Observadores de la Unión Europea y la OEA rechazaron ayer las denuncias de fraude electoral en las presidenciales de Ecuador, aunque mostraron preocupación por la desinformación, polarización y posibles extra – limitaciones del candidato y mandatario Daniel Noboa.

Noboa fue reelegido el domingo con una diferencia de 11 puntos sobre la candidata izquierdista Luisa González, quien desconoció su derrota. Heredera del exgobernante socialista Rafael Correa (2007-2017), la abogada vio apagarse por segunda vez la oportunidad de convertirse en la primera presidenta de Ecuador.

Fue una «jornada electoral transparente y bien organizada que desmiente las narrativas de fraude, pero con la necesidad de afrontar reformas», dijo el jefe de la misión de la Unión Europea (UE), Gabriel Mato, en una rueda de prensa en Quito.

«En un contexto desafiante, la población se expresó con claridad sobre quién debe conducir el país durante los próximos cuatro años, reafirmando su compromiso con la democracia y el ejercicio del voto», estimó a su vez la Organización de Estados Americanos (OEA) en un comunicado.

Foto: AFP

El propio Consejo Nacional Electoral de Ecuador (CNE) defendió ayer que el «proceso fue totalmente transparente» e informó que por el momento González no ha presentado un pedido formal de recuento de votos.

Noboa recibió las felicitaciones de varios presidentes; entre ellos Donald Trump, de Estados Unidos, y Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, así como de importantes líderes de la oposición. En el poder desde noviembre de 2023, Noboa ampliará su mandato hasta 2029 con el desafío de reflotar un país desangrado por la violencia de carteles, sumido en una crisis económica y dividido. Pero la condición de Noboa como candidato y presidente despertó preocupaciones en las misiones de observación.

«Es necesario evitar confundir papeles de candidato y presidente, tienen que estar perfectamente delimitados», señaló Mato. En la misma línea, la OEA «observó con preocupación las condiciones de inequidad durante la campaña» entre ambos candidatos. Las misiones rechazaron los choques constantes y ataques personales entre Noboa y González, que agrietaron aún más la confianza en el balotaje. También destacaron la propagación de noticias falsas, «muchas veces amplificada por anuncios pagados». Para la OEA, el proceso se celebró en un «contexto de polarización política extrema».

La votación se celebró bajo un clima de tensión en un país donde cada hora asesinaron a una persona entre enero y febrero. Es el inicio de año más violento desde que se tiene registro, pese a las políticas de mano dura contra el narco implementadas por Noboa.

Aunque los comicios se celebraron bajo un estado de excepción ordenado por el Gobierno, los observadores no identificaron restricciones graves para el desarrollo normal de la jornada. En cambio, calificaron de «exageradas» las multas de hasta $32,000 por fotografiar el voto.

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