El regidor socialista, de 48 años, asumió el cargo el pasado domingo con estos abusos como su «primera lucha», después de que sus rivales se responsabilizaran de la situación durante la campaña de su predecesora, Anne Hidalgo.
En París, el ayuntamiento es el encargado de contratar y formar a los monitores que cuidan y realizan actividades con los niños después de las clases en las escuelas públicas, antes de que sus padres puedan ir a recogerlos.
«Hay que revisarlo todo desde el principio con un objetivo: tolerancia cero», declaró el alcalde socialista, quien en noviembre confesó que él mismo fue víctima de abusos cuando era niño en el marco de una actividad extraescolar.
Desde inicios de 2026, 78 monitores fueron suspendidos, entre ellos 31 por sospechas de violencia sexual, detalló Grégoire, que prometió «transparencia total» a las familias, cuya «ira», en su opinión, «es legítima».
De los suspendidos este año por violencia física o sexual, nueve trabajaron en la misma escuela infantil. Los padres de alumnos han acusado a la dirección del centro de no informarles de sus sospechas.
La «inmensa mayoría de casos» de violencia sexual «remontan a 2024 y, sobre todo, a 2025», principalmente en escuelas infantiles, explicó. El año pasado, la alcaldía apartó a 16 monitores por sospechas, según cifras de la alcaldía.«Si hubo un error colectivo, fue tratar estos casos como incidentes aislados cuando en realidad reflejan un riesgo sistémico, y quizás incluso un código de silencio sistémico», reconoció el regidor al diario Le Monde.
Los alumnos de educación infantil eran especialmente vulnerables y casi todos los presuntos agresores eran hombres, según el alcalde.






