«Empezaron a intensificar la confrontación con Rusia, que continúa hasta hoy. Creo que se acerca a su fin, pero sigue siendo un asunto serio», dijo Putin a periodistas.
Durante la conmemoración de la victoria soviética contra los nazis, el presidente ruso la emprendió contra el papel jugado por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el conflicto.
«Pasaron meses esperando que Rusia sufriera una derrota aplastante, que su Estado se desmoronara. No sucedió. Y entonces se quedaron atascados en esa dinámica y ahora no logran salir de ella», dijo.
Añadió que estaba dispuesto a reunirse con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en un tercer país, pero solo una vez que se hubieran acordado todas las condiciones para un posible acuerdo de paz. «Este debería ser el punto final, y no las negociaciones en sí mismas», precisó.
El acto en la Plaza Roja de Moscú duró apenas 45 minutos, discurso presidencial incluido, y en él no se lució armamento ante el temor de ataques ucranianos.
A diferencia de la pompa del año pasado, cuando asistieron una veintena de dirigentes internacionales de naciones como China y Brasil, esta vez acudieron apenas un puñado de líderes aliados, de países como Bielorrusia, Kazajistán, Malasia y Eslovaquia.






