Francia vivió ayer su mayor protesta contra una reforma de pensiones propuesta por el Gobierno de Emmanuel Macron, a llamado de los sindicatos, que convocaron nuevas manifestaciones la próxima semana para obligar al Ejecutivo a abandonar su plan para retrasar la edad de jubilación.

«El Gobierno debe escuchar el rechazo masivo de este proyecto y retirarlo», dijo la sindicalista de Frederic Souillot (FO), Patricia Drevon, tras una reunión de las centrales sindicales, llamando a nuevas protestas la próxima semana, el martes 7 y el sábado 11 de febrero. 

Las dos medidas que cristalizan el descontento son el retraso progresivo hasta 2030 de la edad de jubilación de 62 a 64 años y el adelanto a 2027 de la exigencia de cotizar 43 años —y no 42 como ahora— para cobrar una pensión completa. 

«No quiero trabajar más tiempo, tengo un trabajo duro y ya estaré destrozada a los 62 años. No es viable ni física ni moralmente», dijo a AFP la ayudante de cocina que manifestó en Ruán (noroeste), Sylvie Dieppois. 

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La movilización fue mayor que la del 19 de enero y que el anterior récord registrado en 2010, cuando el entonces Gobierno del presidente conservador Nicolas Sarkozy acabó con la edad de jubilación a 60 años. 

Las autoridades indicaron que 1,272 millones de personas salieron ayer a la calle, cifra que el sindicato de la Confederación General del Trabajo (CGT) elevó a 2.8 millones. Según el diario «Le Monde», se trata en cualquier caso de «un récord contra una reforma social desde 1995». 

París, donde se detuvo a 30 personas por choques con las fuerzas de seguridad, registró la mayor manifestación con 87,000 personas (500,000 según la CGT), pero la participación también subió en la mayoría de las ciudades y pueblos: 40,000 en Marsella, 28,000 en Nantes y 23,000 en Rennes, según la Policía. 

La edad de jubilación en Francia es una de las más bajas de Europa y para Macron es clave la reforma.

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