Los sacerdotes tienen «la imperiosa obligación», cuando se enteran, en el marco de una confesión, de casos de pedocriminalidad, de alertar para «poner fin a esos hechos», consideró este viernes el ministro francés de Justicia, Éric Dupond-Moretti. 

«Si un cura se entera, en el marco de la confesión, ya sea de una víctima o de un autor, de la existencia de hechos que están teniendo lugar […], tiene la imperiosa obligación de poner fin a esos hechos», declaró el ministro a la cadena LCI.

Cuando le preguntaron si un sacerdote que no lo hace debe ser condenado, el ministro dijo que «debe serlo» pues constituye un «no impedimento del crimen o del delito».

El miércoles de la semana pasada, un día después de que se publicara un demoledor informe sobre abusos a menores en la Iglesia Católica en Francia, el presidente de la Conferencia Episcopal francesa, monseñor Éric de Moulins-Beaufort, declaró que el secreto de confesión era «más fuerte que las leyes de la República».

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En la práctica, un cura al que un fiel le confiesa un delito grave en el confesionario, no puede informar a la policía, ya que el secreto es «absoluto» en virtud del derecho canónico, según el arzobispo francés.

Pero, en su informe la Comisión Independiente sobre los Abusos Sexuales en la Iglesia (Ciase) recomendó a la Iglesia que deje claro que la confesión no cubre estos delitos, que deben denunciarse.

En el reporte, la Ciase cifró en 330.000 los menores agredidos desde 1950 por clérigos o laicos trabajando en instituciones religiosas en Francia.