La entronización del Rey Mohammed VI en 1999 marcó una ruptura en el estilo de gestión, con el desarrollo del concepto de Estado social, un nuevo enfoque geopolítico y una economía integradora. Todos ellos son proyectos que se han ido desplegando a lo largo de los últimos veinticinco años, algunos de los cuales han llegado a buen puerto, mientras que otros siguen en proyecto, como el megaproyecto de transición energética que llevará al reino a una nueva dimensión.
Las distintas etapas de un cuarto de siglo de reinado del Rey Mohammed VI se han centrado en los aspectos sociales, incluyendo temas como el nuevo Código de la Familia y la Comisión de Equidad y Reconciliación, considerados como los temas emblemáticos del comienzo del reinado. La seguridad social y los planes de prevención social no se quedan atrás, y han pasado por varias etapas in crescendo en el camino hacia la cobertura médica generalizada.

En la misma línea, la Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano se reconoce hoy como un modelo de inclusión social en la región. En el plano económico, el reino ha reforzado las infraestructuras básicas como clave del éxito de su nuevo enfoque basado en estrategias sectoriales, intercambios globales y que permite un crecimiento de la producción al ritmo de los distintos acuerdos de libre comercio.
Paralelamente al desarrollo económico, Marruecos ha elaborado un plan de transición energética, fijándose el ambicioso objetivo de satisfacer el 52 % de sus necesidades energéticas exclusivamente a partir de fuentes renovables de aquí a 2030. Se trata de un proyecto de suma su importancia y envergadura, citado actualmente como uno de los mayores programas de desarrollo sostenible del mundo.
En cuanto al mapa geopolítico y las relaciones internacionales, Marruecos ha logrado imponer una impronta diplomática específica basada en dos aspectos. En primer lugar, la diversificación de sus socios, que ha permitido al Reino extender sus relaciones económicas y comerciales por todo el planeta y en segundo lugar, el desarrollo de una propuesta de solución política al conflicto del Sáhara, plasmada en el plan de autonomía presentado en 2007, ampliamente reconocido y adoptado hoy por la mayoría de los países, incluidas potencias mundiales como Estados Unidos y Francia.
Desde el punto de vista diplomático, Marruecos es respetado por su estabilidad y la continuidad de su sistema. Una monarquía enraizada en la historia, dirigida por la misma dinastía desde hace más de cuatro siglos, impone respeto y consideración.
En un cuarto de siglo, Marruecos ha registrado progresos en todos los frentes. Su PIB ha pasado de 46.270 millones de dólares en 1999 a más de 140.000 millones de dólares en 2023, lo que supone un aumento global del +200 %. Las perspectivas son prometedoras para 2035, gracias a la aplicación del nuevo modelo de desarrollo y a la coorganización del Mundial de Fútbol en 2030, así como a la mejora del capital humano y al desarrollo de las infraestructuras logísticas e industriales.
Al principio de su reinado, el Rey Mohammed VI hizo de las cuestiones sociales su principal preocupación, situando a la familia, y en particular a las mujeres y los niños, en el centro de sus intereses. Con el lanzamiento del Plan de Integración de la Mujer en 2002 y la adopción del Código de la Familia en 2004, Marruecos dio un paso adelante en la reducción de las desigualdades con el objetivo último de la igualdad de género.
En otro orden de cosas, Marruecos ha hecho del Estado del bienestar la piedra angular de su política social en el último cuarto de siglo, sobre todo en materia de asistencia social, solidaridad y desarrollo humano. La generalización de la cobertura social empezó a tomar forma en 2002. En 2021, el Soberano aboga por un sistema de protección social mejor adaptado y más generalizado, basado en el seguro de enfermedad obligatorio.
El Reino también desarrolla proyectos de hidrógeno verde y gas con el fin de acelerar su transición energética. Respecto al gas, se construirá una terminal de GNL en el futuro puerto de Nador West Med, así como un gasoducto que lo conectará con el Gasoducto Magreb Europa (GME). También están previstas otras dos terminales en el puerto atlántico de Jorf Lasfar 2 y en el futuro puerto de Dajla Atlántico, cuya terminal finalmente estará conectada al gasoducto Nigeria-Marruecos, un proyecto continental también lanzado por el rey Mohammed VI.






