Los tres agentes deberán responder del cargo de homicidio involuntario por el «uso de la violencia con armas».

A principios de julio, cuando el centro de Marsella era teatro de desmanes y saqueos, Mohamed Bendriss, padre de un niño y cuya mujer espera otro, murió tras sentirse indispuesto cuando circulaba en su motocicleta.

Su autopsia reveló una marca en el pecho que correspondería al impacto de una bala de goma utilizada por las fuerzas de seguridad en Francia, conocidas popularmente como LBD o «flash-ball».

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Los tres agentes inculpados permanecerán bajo control judicial, con prohibición de entrar en contacto con las partes civiles del caso y de «participar en el marco de su actividad profesional en intervenciones relacionadas con violencias urbanas y con grandes eventos en la vía pública».

Los incidentes que conmocionaron a Francia se desencadenaron después de la muerte de Nahel, un adolescente de 17 años, por un disparo a quemarropa de la policía durante un control de tránsito en las afueras de París el 27 de junio.