«10,3% de la población residente en Francia» en 2021 «nació [con una nacionalidad] extranjera en el extranjero», es decir un total de 6,96 millones de personas, contra un «6,5% en 1968», escribe el organismo oficial.

El primer estudio demográfico del Insee en diez años señala un aumento de la presencia de migrantes del norte de África y una caída de los del sur de Europa.

Los inmigrantes de España, Italia y Portugal pasaron de 1,14 millones en 2011 a 1,13 en 2021, mientras que los de Túnez, Marruecos y Argelia subieron en el mismo período de 1,66 a 2,04 millones.

Los orígenes se diversifican. Hace cincuenta años, los inmigrantes procedían sobre todo del sur de Europa, ahora son principalmente de África o de Asia.

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Casi la mitad de los migrantes en 2021 son oriundos de África (3,31 de los 6,96 millones), seguidos de los de Europa (2,11 millones) y Asia (945.000).

El Insee, que no da datos desglosados para todas las regiones, señala que 404.000 procedían en su conjunto de los continentes de América y Oceanía, casi 100.000 más que en 2011.

Las mujeres representan la mitad (52%) del total, frente a un 44% en 1968.

La inmigración se concentra en las grandes aglomeraciones: un 20% de la población de París es extranjera, un 32% en los suburbios del departamento Sena-Saint Denis.

Aunque la migración creció en las últimas décadas, a nivel europeo «Francia se sitúa en la media», por detrás de Alemania o España, apunta Sylvie Le Minez, jefa de la unidad de estudios demográficos del Insee.