El ejército israelí abrió fuego el domingo en el sur de Líbano, matando a 22 personas, entre ellas un militar libanés, mientras cientos de personas intentaban regresar a sus pueblos tras expirar el plazo para la retirada de las tropas del Estado hebreo como parte de una tregua con Hezbolá.

Corresponsales de AFP vieron convoyes de decenas de vehículos, algunos con banderas de Hezbolá, dirigirse hacia localidades devastadas por la guerra entre la formación proiraní y el ejército israelí.

Bajo el acuerdo que puso fin el 27 de noviembre a dos meses de conflicto, el ejército israelí tenía que concluir el domingo, tras 60 días de plazo, su repliegue del sur de Líbano. Pero Israel ya dijo que la operación militar continuaría.

En base a ese pacto, únicamente el ejército libanés y los cascos azules de la ONU pueden desplegarse en esa zona.

El ejército israelí abrió fuego en varias localidades fronterizas contra «ciudadanos que intentaban regresar a sus pueblos», causando 22 muertos –incluyendo un soldado libanés y seis mujeres– y 124 heridos, indicó un nuevo balance del Ministerio de Salud.

Por su lado, el ejército israelí indicó que sus soldados lanzaron «disparos de advertencia para eliminar amenazas en varias zonas donde fueron identificados sospechosos acercándose a las tropas». Los soldados «capturaron a sospechosos» que eran «una amenaza inminente», agregó. «Vamos a volver»

El presidente libanés, Joseph Aoun, instó a la población a mantener la «sangre fría» y confiar en su ejército, que busca «garantizar el regreso en total seguridad a sus hogares y pueblos».  

El ejército libanés había aconsejado a la población no dirigirse hacia las zonas todavía ocupadas por las tropas israelíes.

La ONU también pidió «cautela» a los desplazados y aseguró que «todavía no están dadas las condiciones para el regreso seguro de los ciudadanos», según un comunicado conjunto la representante de la ONU para Líbano, Jeanine Hennis-Plasschaert, y el general Aroldo Lázaro, comandante de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en Líbano (FINUL).  

Grupos de residentes, muchos de ellos mujeres, con imágenes de sus familiares muertos en la guerra, se dirigían a pie hacia la localidad fronteriza de Mais al Jabal, donde el ejército israelí todavía estaba desplegado.

«Vamos a volver a nuestros pueblos y el enemigo israelí se irá, aunque haya mártires», afirmó Ali Harb, un hombre de 27 años que intentaba regresar a su localidad, devastada, de Kfarkila.

Según el acuerdo del 27 de noviembre, Hezbolá, debilitado en la guerra, tiene que retirar sus fuerzas al norte del río Litani, a unos 30 km de la frontera, y desmantelar su infraestructura militar en el sur.

Israel evacuó la zona costera del sur de Líbano pero permanece en zonas más al este.

El despacho del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció el viernes que ese repliegue continuaría más allá de la fecha límite del 26 de enero.

«El acuerdo de cese el fuego no ha sido aplicado plenamente por parte de Líbano, el proceso de retiro por etapas continuará», manifestó sobre la adopción del pacto, que es supervisado por Estados Unidos.

El presidente francés, Emmanuel Macron, instó el domingo a Netanyahu a «retirar» sus fuerzas todavía presentes en Líbano.

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