Un total de 770 niños y adolescentes fueron asesinados en Ecuador en 2023, un «aumento drástico» a criterio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en comparación al cierre de 2019, cuando fue de 104 casos.
«Este alarmante el repunte de las muertes por violencia armada, que sigue afectando de forma grave a la vida de niños y jóvenes en Ecuador», expuso el organismo en un comunicado, en el que indicó que los datos fueron compartidos por el Ministerio del Interior.
El director regional de Unicef para América Latina y el Caribe, Garry Conille, dijo que los homicidios son consecuencia de la «desmesurada delincuencia» en varias partes del país.
«El reclutamiento forzoso de adolescentes por parte de grupos armados también está aumentando, y los centros de salud y las escuelas están siendo asediados», aseveró.
«La interrupción a gran escala de los servicios básicos en las zonas controladas por los grupos armados no solo está poniendo a más niños en peligro de que los recluten, sino que está limitando el acceso a la salud, la educación y la protección de cientos de miles de personas», insistió el representante.
La inseguridad ha provocado el cierre temporal de centros escolares y ha impedido pedido que más de 4.3 millones de menores reciban servicios educativos adecuados, según Unicef.
Actualmente, en colaboración con el Ministerio de Educación, trabajan con el plan Escuelas Seguras para prevenir la violencia y apoyar la salud mental.
El nuevo gobierno de Daniel Noboa se ha enfrentado a los grupos criminales en las últimas semanas debido a su descontento por el desplazamiento de policías y militares en las cárceles y al proyecto de construcción de dos prisiones de máxima seguridad.






