Rolando Alirio Mena, cojutepecano de nacimiento y migueleño de corazón, a sus 79 años ha sido nombrado Gran Mariscal del 66º Carnaval Internacional de San Miguel.


Mena es una de las personalidades más conocidas y respetadas por la población, quien fue pionero en la radiodifusión, involucrado en causas sociales, y ese especial interés en preservar la historia de San Miguel.

«Fue un impacto emocional cuando me dieron la noticia de la nominación como Mariscal del Carnaval más grande de Centroamérica, el Carnaval de San Miguel. He venido trabajando en este proyecto desde hace muchos años. Hay mucha historia que contar, principalmente los momentos alegres, los momentos tristes que hemos pasado a través de este Comité de Festejos de la ciudad de San Miguel, del que fui miembro durante 40 años», comentó.

Confiesa que desde que se dio a conocer su nombramiento, el teléfono no le ha parado de sonar con mensajes y llamadas de felicitaciones de personas que reconocen su labor en esta tierra garrobera que le acogió, le dio un hogar y una familia extendida con todos sus radioescuchas que se deleitaba con su carisma, y esas interminables presentaciones como maestro de ceremonia en diversos eventos que lo contratan.

«Me enorgullece decir que he contribuido, por lo menos, aunque sea un granito de arena en lo que ha sido esta fiesta de San Miguel, le debo mucho a esta ciudad. Me han abierto el corazón, me han abierto las manos, me han abierto las puertas de su casa. Lo que hago no con el afán ni político, ni comercial, sino por el amor que me ha entregado este pueblo desde que llegué a esta ciudad», menciona.

RECUERDOS

Alirio Mena recuerda que por los años 70` junto a otros dos miembros del comité entre ellos el gobernador de la época, salían a visitar a los comerciantes de la ciudad para captar donaciones y poder así contratar las orquestas que amenizarán el carnaval.

«En un tiempo nosotros dijimos: no esto de andar pidiendo no, la gente no nos trataba tan bien cuando íbamos a pedir, nos decían ahí vienen los vagos, no tienen nada que hacer.

Cuando vieron la cantidad de gente que estaba trayendo el carnaval, que el comercio se nutrió, la industria, ya le dieron más vigor…Luego se pasó a la alcaldía porque ellos cobran un impuesto para fiesta que es destinado solo para eso», mencionó Mena.

En los primeros carnavales la figura del Gran Mariscal no existía.

«Con los nuevos comités fueron dando un aspecto como lo hacen en Estados Unidos que siempre nombran un mariscal para los desfiles, me di cuenta en los desfiles de Nueva York y Los Ángeles, siempre el mariscal se lo dedica a una persona de cualquier medio, sea altruista, que ha contribuido al desarrollo de la ciudad y a mi este nombramiento me ha sorprendido», reiteró.

En los últimos años Alirio Mena se ha empeñado en recopilar la historia de San Miguel, en especial la historia del Carnaval de San Miguel, y está listo para publicar su libro San Miguel Histórico 500 años.

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