Orgullosos, así dicen sentirse los hijos de Argelia Villalta, artesana y propietaria de Dulcería Villalta, quien el 5 de septiembre estuvo cumpliendo 100 años. Ella desde los 17 años se dedicó a elaborar los deliciosos y reconocidos dulces de San Vicente, que con el tiempo se convirtieron en un producto identitario de esta zona del país.

Con una sonrisa en el rostro dijo que actualmente su felicidad es la atención que le dan sus hijos Hérbert, Julia y Carlos. El domingo pasado en la celebración de su centenario recibió diferentes muestras de afecto por parte de su familia y amistades.

«Fue una sorpresa, se le dijo que íbamos para misa a dar gracias a Dios por estar con nosotros en sus 100 años, misa que estuvo presidida por monseñor Elías Rauda [obispo de San Vicente], y luego hubo una recepción en la que disfrutó mucho y no se quiso retirar hasta que se fue el último invitado», dijo Hérbert Lucio Villalta, su hijo, de 75 años.

Hérbert dice que hace dulces como legado de dos generaciones, la de su abuela y de su mamá, siendo ella y su hermana las que retomaron la tercera generación.

«Es una mujer digna de imitar, padre y madre para nosotros, hizo grandes esfuerzos por educarnos, crecimos en medio de los dulces. Mi hermana Julia estudió secretariado, su servidor y mi hermano Carlos somos ingenieros agrónomos, estudios que obtuvimos gracias al esfuerzo que hizo nuestra mamá», comentó. Argelia tiene 12 nietos y cinco bisnietos.

Ella «vivió el orgullo de vernos trabajar en lo que estudiamos», añade Hérbert.

Este patrimonio que sin duda ha sido forjado y fortalecido con cerca de 80 años de trabajo de la recién agasajada por ahora tiene 13 empleados directos más los tres hijos y dos nietos que se han incorporado y que serían la quinta generación, tienen tiendas en el paseo El Carmen, en Santa Tecla, La Libertad, en la Plaza Mundo, Soyapango, San Salvador, y la reconocida en la ciudad del distrito de San Vicente.

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