Muchas veces hemos visto o nos han dado «una semilla de bonsái» y la hemos sembrado con la esperanza que nos crezca un árbol de este tipo. Contrario a lo que te digan, y antes que sigas alimentando la ilusión, déjanos contarte que las «semillas de bonsái» no existen.

¡Sí!, lastimosamente así es, pero para tu consuelo esta nueva planta puede llegarse a convertir en un bonsái si utilizas las técnicas adecuadas como el trasplante, la poda, el alambrado o pinzado.

Para conocer mejor sobre esta disciplina hablamos con Cecilia Macall Canana, fundadora de Bonsái El Salvador.

«Esta disciplina tiene un poco más de dos mil años en China. Luego, los japonese lo adoptaron y luego los monjes budistas se apropiaron un poco del cultivo del bonsái porque decían que eran como el enlace hacia más allá», detalla.

Contrario a lo que se piensa, un bonsái no sufre al no estar en un hábitat natural, al contrario, dice, «porque si está en una maceta tiene sustrato propio para él, con abono y riego exclusivo y, al final, se consienten mucho más».

Macall recomienda que antes de comprar un bonsái se lea al respecto, ya que hay muchas personas que venden suculentas como bonsái y no lo son.

«Un bonsái tampoco es una rama o estaca sembrada de cierta forma y ya […] Generalmente, las especies que se utilizan son arce, pino, jabuticaba, veraneras, izotes. En realidad, se puede trabajar casi cualquier tipo de árbol».

Otra forma para distinguir a un bonsái de otra planta se debe mucho a la distribución de las ramas y que posea un tronco leñoso. «Cuando un árbol es masculino tiene que emular a un samuray, cuando es un árbol femenino tiene que emular a una geisha. Estamos hablando de un ritmo», expone.

Foto: Lester Hern´andez

Bonsái El Salvador

Hace aproximadamente 20 años, Cecilia inició con un proyecto que se ha convertido en una forma de vida, que va más allá del objetivo comercial. «Bonsái El Salvador nace por la admiración de los bonsáis a partir de la película “Karate kid”. Empecé a investigar, tomé cursos on line, tengo a mi maestro que es un bonsaísta español y es a quien le agradezco y le debo todo lo que sé. Para mí esto es una pasión. Yo tengo muchos árboles que han empezado desde semilla y cuando es así, el vínculo emocional es más fuerte. Los bonsáis son como mis hijos, les pongo música, busco un lugar donde se sientan bien, los observo y los estoy cuidando», relata.

Bonsái El Salvador dentro de poco abrirá nuevamente las puertas a quienes deseen aprender esta disciplina. Antes, impartían clases, pero por la pandemia tuvo que cerrar. Puede seguirlos o preguntar por algún ejemplar en Instagram: bonsai_elsalvador.

Los cuidos

No totas las especies de árboles se cuidan de manera similar, pero estas son algunas recomendaciones generales.

Sol suave. La mayoría de bonsái necesitan de luz solar matutina o al final de la tarde. El sol fuerte los quema.

Riego. Dependerá de la especie del bonsái. Unos se pueden dejar de regar tres días y no pasa nada. Los que dan flores y no se riegan las botan.

Ambiente. Lo recomendable es dejarlo en un lugar donde no haga brisa ni mucho movimiento, que esté solo.

Abono. Recién trasplantado no se recomienda abonarlo.

Clasificación por su tamaño

Shito o Keshitsubu: el más pequeño de los bonsáis. Su medida no sobrepasa los 5 centímetros de altura.

Mame: Son bonsái que se encuentran entre los 5 y 15 centímetros de altura.

Shohin: Llegan a medir entre los 15 y los 21 centímetros de alto.

Komono: El rango de altura va desde los 21 a los 40 centímetros.

Chumono: Son los bonsáis con alturas entre los 40 y los 80 centímetros.

Omono: Estos pueden llegar a medir entre 80 y 100 centímetros.

Hachi-Uye: Se trata de bonsái que superan los 100 centímetros, aunque nunca superan los 150 centímetros.

Imperial. Sus medidas oscilan entre los 150 y 203 centímetros. Algunos consideran que estas plantas ya no son tipo de bonsái.

Estilos de bonsái

Con el paso del tiempo se han diversificado los estilos de bonsái que existen, estos son algunos:

  • Bonsái estilo escoba (Hokidachi). Su tronco es recto y su ramificación inicia a un tercio, en todas las direcciones. Su copa tiene forma de bola.
  • Bonsái estilo vertical formal (Chokkan). Su tronco es recto y en forma de cono. La parte de abajo es más gruesa que la de arriba, Su ramificación forma un triángulo.
  • Bonsái estilo vertical informal (Moyogi). Su tronco serpentea hacia arriba haciendo una curva, donde le crecen sus ramas.
  • Bonsái estilo inclinado (Shakan). Su tronco es inclinado hacia un lado, con un ángulo entre 60 u 80 grados. Las ramas forman un triángulo.
  • Bonsái estilo cascada (Kengai). Su tronco crece de manera recta y luego se dobla en dirección contraria, después de doblarse su tronco serpentea junto a su ramas, las cuales crecen de manera horizontal para equilibrar el árbol.
  • Bonsái estilo semi-cascada (Han-kengai). Su tronco crece hacia arriba y luego se dobla levemente hacia abajo. Sus ramas siempre crecen por encima.
  • Bonsái estilo literati (Bunjingi). Su tronco serpentea hacia arriba pero completamente desnudo y solo en su punta tiene ramificación.
  • Bonsái estilo barrido por el viento (Fukinagashi). Su tronco y sus ramas crecen en la misma dirección, lo que da la impresión que el viento está soplando hacia ese lado.
  • Bonsái estilo doble tronco (Sokan). De su tronco crecen principal crece otro tronco más pequeño. El tronco principal crece recto, el secundario se inclina hacia un lado. Juntos forman una única copa.
  • Bonsái estilo troncos múltiples (Kabudachi). De su tronco principal surgen otros pequeños troncos que en conjunto forman una única copa colectiva.
  • Bonsái bosque (Yose-ue). Este tipo consiste en árboles sueltos plantados por separado que en conjunto forman una copa única.
  • Bonsái estilo abrazado a roca (Seki-joju). Sus raíces están desnudas sobre la roca y luego buscan hundirse sobre la tierra. Su tronco es recto y su ramificación es de manera triangular.
  • Bonsái estilo enraizado en roca (Ishisuki). Su tronco crece dentro de las fisuras de las rocas y solo se logra ver de la mitad del tronco hacia arriba.
  • Bonsái estilo balsa (Ikadabuki). Da la impresión de ser un viejo tronco derribado, donde van creciendo sus ramas que posteriormente se convierten en tronco.
  • Estilo Bonsái madera flotante (Sharimiki). Para usar esta técnica se debe quitar la corteza del tronco y tratar con polisulfuro cálcico para que se blanquee. Esta técnica se llama hacer shari.