Najin y su hija Fatu son los últimos rinocerontes blancos del norte que quedan en el planeta, por lo cual esa especie podría sumarse a la larga lista de animales que los humanos han llevado a la extinción.

Pero este año, el mundo podría celebrar un nuevo feto de rinoceronte blanco del norte.

Sería una recuperación sin precedentes para esta subespecie, clasificada como funcionalmente extinta tras la muerte en 2018 del último macho, llamado Sudán.

Debido a problemas de útero, ni la hija de Sudán, Najin, ni su nieta Fatu pueden hacerse cargo del embarazo.

Pero Fatu aún produce óvulos viables, lo que la convierte en candidata para la fertilización in vitro (FIV).

Los científicos han recogido sus óvulos durante años en el centro Ol Pejeta Conservancy, de Kenia, donde las dos rinocerontas permanecen bajo cuidado constante.

Sus óvulos son enviados a Europa para ser fertilizados en un laboratorio con esperma de machos muertos de la especie.

Actualmente hay 36 óvulos fertilizados, o embriones, listos para ser implantados, indicó Jan Stejskal, coordinador de proyecto de BioRescue, la más destacada de varias iniciativas de este tipo en el mundo.

Se cree que Fatu podrá producir unos 10 óvulos más antes de estar demasiado vieja.

«Esperamos tener este año el primer embarazo exitoso con un embrión de rinoceronte del norte», comentó Stejskal. «Pero no lo puedo prometer».

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  • Mezcla de tristeza –

El plan es utilizar una subespecie similar como gestante.

Los científicos anunciaron el avance hace un año: una gestante estaba embarazada con el feto de un macho blanco del sur, la primera vez que la FIV funcionó con rinocerontes.

Pero al igual que otras partes de este proceso largo y difícil, la alegría llegó «mezclada con tristeza», dijo a AFP Samuel Mutisya, jefe de investigación de Ol Pejeta.

Para cuando descubrieron el feto de 6,4 cm y 70 días de formado, la gestante había muerto por una infección bacterial sin relación con el embarazo.

Peor aún, un macho esterilizado que sirvió como «toro provocador» para ayudar a identificar cuándo la hembra estaba lista para ser preñada, también murió por la infección, y ha sido difícil encontrar un sustituto.

El equipo está decidido a intentarlo de nuevo, esta vez con un embrión de rinoceronte blanco del norte.

  • Alternativas –

Existen otras vías, incluido una iniciativa japonesa que utiliza células madre para crear óvulos y esperma de rinoceronte blanco del norte.

Esto podría aumentar fuertemente el número de embriones y crear una reserva genética mayor para inseminaciones futuras.

Stejskal cree que este esfuerzo podría crear embriones en unos cuatro años.

Otra iniciativa en la Universidad de Oxford busca utilizar tejido de ovarios de rinocerontes muertos para crear óvulos.

Ello podría implicar que, incluso después de que hayan muerto Najin (35 años) y Fatu (24), se puedan obtener óvulos de sus ovarios.

Suzannah Williams, encargada del proyecto, dijo que podrían obtener algunos centenares de óvulos, algunos de los cuales no serían viables.

Pero los científicos esperan tener una solución con Najin y Fatu vivas para que le enseñen a la futura cría cómo ser un rinoceronte blanco del norte.