Sentir la brisa marina y el aroma a salitre es la señal inequívoca de que he llegado a la Costa del Sol, ese paraíso en San Luis La Herradura donde el Estero de Jaltepeque y el Océano Pacífico se encuentran en un abrazo eterno.
Mi recorrido comenzó en el restaurante Sunset by Yessenia, abierto de lunes a domingo, desde las ocho de la mañana hasta las siete de la noche. El restaurante posee dos niveles donde ofrecen platillos variados entre desayunos, almuerzos o cenas, todo frente al mar.
A pocos kilómetros, decidí explorar el concepto de Summer by Yeseenia, un lugar que vibra con energía y recetas diseñadas por la misma propietaria. Aquí opté por un Day Pass de $20, totalmente consumible en bebidas y comida, que me permitió disfrutar de sus piscinas, hamacas y flotadores.
Entre los platillos que destacan se encuentra «siete mares», una mariscada imponente que viene coronada con un pescado frito, siendo uno de los platos más solicitados por los turistas. Está abierto de lunes a domingo, desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche.
Luego me trasladé al Restaurante Mar y Sol, un rincón inaugurado en el año 2004. Ricardo Enríquez me recibió con la calidez propia de la zona y me explicó que aquí el cliente es quien manda, incluso al elegir su propio pescado del muestrario para asegurar la frescura y el tamaño deseado.
Me sorprendió ver ejemplares de hasta cinco libras, ideales para compartir en grupos grandes. Probé una lonja rellena exquisita, aunque su menú de 35 platos ofrece desde la tradicional mariscada hasta ceviches de calamar y camaroncillo.
Asimismo, posee un pequeño local donde puedes degustar una minuta, un sorbete artesanal o un chocobano. Abren todos los días de 7 de la mañana a 6 de la tarde y los días sábados que ofrecen servicio desde las 7 a 8 de la noche.
Lo mejor es que después de almorzar, por $50 la hora, aquí mismo pude navegar en lancha hacia la Puntilla y la isla Tasajera para un chapuzón en los bancos de arena.



Me explicaron que el Estero de Jaltepeque, ese «cerro de arena» lleno de manglares y biodiversidad, es el corazón biológico que une todo este bulevar. Navegar entre sus canales es observar la vida de las garzas y la riqueza de los moluscos que se crían entre las raíces.
En sus riberas, encontré el Restaurante Acajutla y su famosa tarima flotante sobre el agua. Allí probé el «Chivaso», un cóctel de camarones que es una explosión de sabor con su toque empanizado. Para los amantes de la carne, otro de los lugares que puedes visitar es La Pampa Argentina, que ofrece sus cortes americanos en una terraza que también flota sobre el espejo de agua del estero, demostrando que la Costa del Sol tiene sabores para todos los paladares, no solo marinos.
La sofisticación la encontré en el Hotel Astra, un espacio que apenas suma seis meses en el mercado pero que ya redefine la exclusividad moderna con sus 72 habitaciones y su infraestructura iluminada.
Su restaurante, Nammu, ofrece una propuesta audaz de cocina fusión peruano-salvadoreña, donde la chef Miluska ha logrado conjugar sabores de ambos mundos. No es necesario estar alojado para disfrutar de sus platos de autor; puedes llegar simplemente a degustar un Tomahawk madurado o un Pisco Sour frente al estero. Si decides quedarte, el alojamiento incluye desayunos que van desde el típico salvadoreño hasta el peruano.



Para los que buscan algo más rústico pero privado, Las Ceibas Resort & Marina me cautivó con sus bungalós rodeados de palmeras y ceibas centenarias, ofreciendo un refugio de paz con minibar y deck privado para disfrutar del silencio absoluto.
Restaurante La Hola es otro lugar de la zona que puedes visitar. Aquí, la mayoría de las recetas fueron creadas en casa, otras fueron creadas por compadres, primos, tíos, cuñados y amigos, lo cual le da un sabor cálido de amistad, cariño y sobre todo familiar.
Si la intención es prolongar la magia, hoteles con gran trayectoria como el Tesoro Beach, operando desde 1978, o el Hotel Izalco con su concepto de cabañas comunicadas, aseguran que el descanso sea total para grupos familiares.
También se encuentra el lujo bohemio de Tortuga Village con su restaurante de comida peruana y búngalos de dos plantas, y el sistema «todo incluido» del Hotel Bahía del Sol con sus paseos en catamarán y motos acuáticas.
Finalicé mi travesía visitando el renovado Parque Recreativo Costa del Sol, una obra de ingeniería impresionante que abarca más de 40 mil metros cuadrados.
El horario de atención es de lunes a domingo, para servicio de día es desde las de 8:00 a.m. hasta las 8:00 p.m. El precio de entrada para turistas nacionales es de $2.50 y para turistas extranjeros es de $5. Niños menores de siete años, adultos mayores y personas con discapacidad entran gratis.
Cómo llegar
En bus: Desde San Salvador, toma la autopista al aeropuerto y luego la señalización hacia el sector de la Costa del Sol, La Herradura.
En carro: Puedes tomar la ruta 495 (especial) o rutas que van hacia Zacatecoluca y transbordar a la ruta 193 en la zona de Comalapa o Zacatecoluca.
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