El papa León XIV canonizará el domingo al primer santo milenial, el italiano Carlo Acutis, el «influencer de Dios» que dedicó gran parte de su corta vida a difundir la fe católica en internet.

Durante la celebración, a partir de las 10:00 am (hora local) en la plaza de San Pedro, el jefe de la Iglesia católica también canonizará a otro italiano fallecido muy joven, el estudiante Pier Giorgio Frassati (1901-1925), un apasionado del alpinismo, conocido por su compromiso social y espiritual.

La canonización de Acutis, fallecido de leucemia en 2006 a los 15 años, debía llevarse a cabo el 27 de abril, pero tuvo que ser pospuesta debido a la muerte del papa Francisco.

EDITORS NOTE: Graphic content / (FILES) A picture shows the tomb of Blessed Carlo Acutis, an adolescent who spent his life spreading his faith online, earning the moniker «God’s Influencer», in the Shrine of the Renunciation in Assisi, part of the Church of Saint Mary Major, on April 3, 2025. An Italian teenager dubbed «God’s Influencer» for his efforts to spread the Catholic faith online will become the first Millennial saint on September 7, 2025 at a canonisation attended by thousands of pilgrims. Computer whiz Carlo Acutis, who died of leukemia in 2006 aged 15, will be raised to sainthood by Pope Leo XIV in a solemn ceremony in St Peter’s Square at the Vatican. (Photo by Tiziana FABI / AFP)

Acutis era muy talentoso en informática y creó una exposición digital sobre los milagros eucarísticos, lo que le valió el apodo de «influencer de Dios» o «ciberapóstol».

Acutis, nacido en Londres en 1991 en el seno de una familia italiana acomodada y poco practicante, creció en Milán y mostró desde muy temprana edad mucho fervor religioso.

Fue beatificado en 2020 y el Vaticano le atribuye dos milagros que lo califican para ser canonizado: la curación de un niño brasileño con una rara malformación del páncreas y la de una estudiante costarricense gravemente herida en un accidente.

En ambos casos, sus familias habían invocado al adolescente para que intercediera.

En Asís, donde la tumba de Carlo Acutis atrae cada año a cientos de miles de peregrinos y curiosos, la diócesis instaló pantallas gigantes para seguir la ceremonia y fletó un tren especial que transportará a más de 800 personas a Roma.

Lee tambiénMuere a los 92 años la duquesa de Kent, la decana de la familia real británica

«Verso l’alto»

La canonización, que sigue a la beatificación, es el resultado de un proceso largo y meticuloso y solo puede ser aprobada por el papa.

Requiere tres condiciones: haber fallecido hace al menos cinco años, haber llevado una vida cristiana ejemplar y haber realizado al menos dos milagros, uno de ellos después de la beatificación.

Esta decisión es objeto de un «proceso», una investigación instruida en el Vaticano por el Dicasterio para las Causas de los Santos, en la que especialistas como médicos y teólogos se encargan de evaluar si hubo milagros, que en generación son curaciones sin una explicación científica.

El proceso de canonización del joven Carlo Acutis fue extremadamente rápido, algo poco habitual.

En cambio, Pier Giorgio Frassati, que será canonizado junto a él el domingo, murió hace ya 100 años. Nació en Turín en el seno de una familia burguesa y rompió con la trayectoria de su padre, senador y fundador del diario La Stampa, para ponerse al servicio de los pobres y enfermos de su ciudad.

Este estudiante de ingeniería, deportista, apasionado de la montaña y miembro de la Acción Católica, resumía su ideal en el lema «Verso l’alto», siempre hacia lo más alto.

Fallecido a los 24 años a causa de la poliomielitis, fue erigido por la Iglesia católica como modelo de caridad.

Más de 30 años después de su beatificación por Juan Pablo II en 1990, el Vaticano reconoció un segundo milagro a finales de 2024: la inexplicable curación de un joven estadounidense en coma.

Esta ceremonia de canonización, la primera para el papa León XIV desde su elección en mayo, tiene lugar en pleno Jubileo, el «Año Santo» de la Iglesia católica, para el que ya han acudido a Roma más de 24 millones de personas, según el Vaticano.