Con una genética única y un reloj biológico que dicta su floración una sola vez al año, las orquídeas se tomaron el Palacio Municipal de las Artes, en Antiguo Cuscatlán, en la XLVIII Exposición Nacional. Este encuentro, que se celebró del 8 al 10 de mayo, puso bajo el reflector la diversidad de especies como las encyclia, prosthechea, maxillarias y los dendrobium, en un esfuerzo por mostrar la riqueza botánica que cautiva a los salvadoreños.

Francisco Sanglas, secretario de la Asociación Salvadoreña de Orquideología (ASO), subrayó la naturaleza cíclica de estas plantas.
«Las orquídeas tienen una genética muy específica en el sentido de que van a florecer cuando le indique su reloj biológico que deben hacerlo a lo largo del año. La gran mayoría de especies solo florecen una vez al año, por eso es que nuestras exposiciones son anuales», detalló.
n anuales», detalló. El evento, organizado por la ASO, este año rindió tributo a Nelson Cancino y a la trayectoria de Argelia Godínez por su profunda conexión con esta planta.

En la exposición se detalló que las orquídeas no pueden tratarse como cualquier otra flor decorativa; su supervivencia depende de comprender si son aéreas, de maceta o de tierra y de aplicar los nutrientes exactos que su especie demanda.
Necesitamos saber qué tipo de orquídea es la que tengo, porque de eso va a depender qué cantidad de luz puede recibir, qué cantidad de agua necesita, qué cantidad de fertilizante se debe aplicar. El desconocimiento de cuáles son los tipos de fertilizantes es lo que nos lleva muchas veces a terminar matándolas», detalló Sanglas.








BELLEZA BAJO AMENAZA
A pesar de su «variedad infinita de colores, de formas y de aromas», la realidad de estas plantas en el país es crítica. El enfoque principal de este encuentro va más allá de la contemplación, se centra en la fragilidad de estas plantas en el ecosistema local. La asociación busca que el público comprenda que cada orquídea es un ser con necesidades únicas.
«Las orquídeas son especies que están amenazadas. Es preocupante el hecho de que absolutamente todas las especies de orquídeas en nuestro país estén en la lista de especies amenazadas. Nuestro primer objetivo es educar al público salvadoreño acerca de cuáles son los cuidados que debe de tener para mantener las orquídeas no solo hermosas, sino también saludables», explicó el secretario.
UN ESPACIO PARA LA COMUNIDAD
La asociación, que cuenta con 57 años de trayectoria desde su fundación en 1968, busca también integrar a nuevos entusiastas. Además de la exhibición de los socios, durante la exposición hubo un área de ventas con proveedores de plantas y productos especializados como fertilizantes e insecticidas.

«Nos reunimos todos los meses y tenemos una reunión mensual fija, además de otras actividades que a lo largo del mes podríamos estar teniendo con el objetivo de aprender entre nosotros mismos. Estamos siempre dispuestos a aceptar nuevos miembros.
Pueden buscarnos a través de las redes sociales. En Facebook está la fan page Asociación Salvadoreña de Orquideología, y también hay más movimiento en el grupo que se llama Orquídeas de El Salvador. En Instagram pueden buscarnos como ASO El Salvador», agregó Francisco.
Orquídeas de El Salvador
La diversidad de microclimas en el territorio salvadoreño permite la existencia de entre 420 y 470 especies, muchas de las cuales son endémicas (únicas en el mundo). La asociación explica que estas plantas se distribuyen en tres grandes zonas climáticas que dictan su supervivencia:
Zonas altas (frío/templado): Por encima de los 1,200 metros sobre el nivel del mar, habitan especies como la Arpophyllum giganteum. Estas son las más delicadas, ya que no sobreviven al clima de las ciudades.
Zonas medias (cálido): Entre los 600 y 1,200 msnm, se encuentran especies emblemáticas como la Guarianthe skinneri. Estas pueden adaptarse al cultivo doméstico si se aplican cuidados técnicos específicos.
Zonas costeras (caliente): Desde el nivel del mar hasta los 600 msnm, crecen variedades como la Laelia rubescens, adaptadas a periodos de sequía y dormancia.
A pesar de su belleza y abundancia, la situación de estas plantas es frágil. Desde 1964, todas las especies de orquídeas salvadoreñas están incluidas en la lista de especies en peligro de extinción de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Para aquellos interesados en sumarse a los esfuerzos de conservación o aprender sobre su cuido responsable, la asociación mantiene canales abiertos en redes sociales y su sitio web oficial (www.orquideasdeelsalvador.org), donde comparten guías y conocimientos para evitar que esta riqueza natural desaparezca.






