Gatitos Café abrió sus puertas en el Centro Histórico de San Salvador como una alternativa de entretenimiento y turismo impulsado por el ambiente de seguridad en el país. Ubicado sobre la 4ª. Avenida Norte, en el edificio Hernández, en el distrito capital, ofrece un espacio para quienes tienen fascinación por los pequeños felinos y la cultura japonesa, especialmente la culinaria.

Este establecimiento no solo es un escape urbano donde «el café, los libros y los gatitos conviven en calma». Es también fruto de una historia de migración y superación de la adversidad para salir adelante. Nacido en Comayagua, Honduras, en febrero 2024 -donde cerró por el clima de inseguridad- esta alternativa de gastronomía y cultura japonesa y cuido de animales encontró en El Salvador el ambiente de paz, tranquilidad y seguridad perfecto para poder reiniciar.
«Gatitos Café es comida y postres japoneses, convivencia con los gatitos, experiencia tranquila y bienestar emocional», dijo a «Diario El Salvador» Raiza Sánchez, de nacionalidad hondureña y propietaria del establecimiento, enfatizando en que nació como una fusión entre cultura, gastronomía y temática de Japón y adopción responsable de gatos.

Entre su variado menú, Gatitos Café ofrece comida salada callejera, muy famosa en ciudades como Osaka, Tokio y Kobe, así como también bebidas creativas y postres inspirados en la cultura asiática. Cuenta también con tres platos: Osaka Neko (pan suave relleno de yakisoba salteado), Calico Tokio (maíz dulce con mayonesa japonesa en pan esponjoso) y Muchín Kobe (pan crocante relleno de curry japones especiado y reconfortante). Estas delicias nacen de «una colaboración especial con el chef César Choissell Praslin, llevando cada receta a un equilibrio entre estética, sabor y experiencia», señalan sus propietarias.
La oferta para los comensales también incluye postres, galletas en forma de gatitos, bebidas, tés japoneses y bebidas exclusivas donde la estética de los mininos y el sabor del «país del sol naciente» son el denominador en común.

«Aquí, cada detalle ha sido creado para reconfortarte: desde nuestras bebidas inspiradas en gatitos, hasta platos que fusionan sabores japoneses con el corazón latino. Quiero tratar de seguir acá en El Salvador la cultura omotenashi, es decir, ayudarnos unos a otros sin esperar nada a cambio» dice Sánchez.
Gatitos Café ocupa dos plantas del edificio Hernández donde la primera está destinada al servicio que proporciona la cafetería y la segunda a la convivencia con los gatos regida bajo un protocolo estricto para la convivencia animal.
El área «Gatuna»
Dentro de esas instalaciones, existe un lugar que es el gran atractivo para sus visitantes: el área Gatuna. Este espacio está destinado para la convivencia con los gatos y para ello su acceso será mediante previa reserva. La visita pagara una tarifa por una estadía de 45 minutos, tiempo que garantiza el bienestar animal y dar experiencia tranquila al visitante.
«Con la visita a los gatitos nosotros queremos apoyar iniciativas de rescatistas locales, apoyar a nuestros propios gatitos del café y también adoptar más gatitos en el futuro», explica Sánchez. El área Gatuna ya tiene sus primeros siete inquilinos, quienes ya ofrecen esta bonita experiencia a sus visitantes.

Quienes ingresen a esta área deben de pasar por un estricto protocolo para el bienestar de los felinos. Este proceso arranca con una desinfección. Esto también incluye el despojarse del calzado para mantener la descontaminación del espacio dedicado a los gatos.
El protocolo de bienestar animal incluye normas como no cargar ni forzar la interacción, evitar las fotografías si estas provocan algún tipo de estrés en el animal, no dar comida ni objetos a los mininos, entre otras condiciones que se dan a conocer previo al ingreso.
«Seguir estas normas permite que humanos y gatos disfruten una experiencia armoniosa, ¡Nuestros gatos siempre son prioridad! ¡Gracias por cuidarlos junto a nosotros!», dice uno de los afiches al interior del área Gatuna, detallando las normas a seguir.

El establecimiento será «pet friendly», es decir, que sus visitantes podrán llegar con sus mascotas. La historia de los cat café tiene sus orígenes en Asia. En America Latina destaca este tipo de establecimientos que combinan café, repostería y compañía felinos en países como México, Argentina, Paraguay, Perú y Colombia.






