Edwin Geovanny Martínez Rodas es un rescatista de perros que lleva más de 17 años en esta labor altruista en La Paz. Comentó que su amor por los animales surgió desde que era niño, pues le encantaban; alimentaba a más de alguno en la calle y si lo encontraba en abandono o enfermo, lo llevaba a su casa, aun sin consultarle a sus padres.

Relató que hubo un caso que nunca olvida sobre una perra rottweiler a la que con cuidados recuperó y hubo personas que hasta se la pedían, pero de repente un día le dieron veneno, y en medio de la desesperación por salvarla llamaba a veterinarias para que le orientaran qué darle y le decían que la llevara, y él se preguntaba: «¿Y yo con qué dinero si apenas estoy en la escuela?». 

«Recuerdo que lloraba porque decía que por $20 de consulta no la pude salvar, ni me dieron una opción de qué hacer. La perrita vomitó y sangró tres días, y la escuchaba aullar. Estas experiencias lo marcan a uno y lo impulsan a ayudar gratis a los animalitos», manifestó Gio, como es conocido.

Asimismo, comentó que en medio de etapas difíciles durante la niñez y la adultez, «a veces las mascotas se convierten en refugios». Prueba de esto es que para la familia de su esposa, ante la pérdida de un ser querido, una chihuahua rescatada se convirtió en la terapia indicada; y de ahí surgió el amor por los perros, por lo que tanto su esposa como su suegra son parte del proyecto altruista.

La manada

El rescatista es fundador de Gio y su Manada de Peluditos, nombre con el que aparecen en redes sociales los dos refugios que actualmente tiene, uno con seis años de existencia en El Rosario, La Paz Centro, distrito donde vive; y el otro, con un año en Zacatecoluca, La Paz Este, este último es público.

Gio trabaja como vendedor de carros y en su tiempo libre se dedica a sus perritos; además de buscar la forma de garantizar mejores condiciones para los 158 caninos en resguardo, lleva a cabo gestiones y coordina a voluntarios que lo apoyan.

La mayoría están sanos, con sus esquemas de vacunación y desparasitación. Cuando hay adopciones, desde cada refugio se aseguran de que vayan a lugares adecuados con personas que los amen.

Explicó que los rescates, el trabajo en los lugares de resguardo, la alimentación y otros son transparentados.

 «Ahora puedo decir que ha valido la pena, se han visto los frutos, la gente ha visto el trabajo que se ha hecho como Gio y su Manada de Peluditos, donde la ayuda sí llega a los perritos, aparte de que hemos dado asistencia a muchos de la calle», indicó el altruista.

Informó que actualmente llevan a cabo jornadas de esterilización en las que prevén 50 de forma gratuita este mes en Zacatecoluca, incluso de perritas de la calle y con el apoyo de la ciudadanía se podrá evitar la reproducción.

Señaló que su sueño a corto plazo es contar con una veterinaria móvil equipada, que permitirá llegar a comunidades donde muchos perros no solo sufren maltrato y abandono por padecer enfermedades, sino que pese a esas condiciones continúan reproduciéndose. 

Advirtió que el voluntariado en asistencia veterinaria o de rescate a los animales es poco, por lo que sugiere que las universidades con carreras afines se incluyan con horas sociales de los estudiantes en los refugios, lugares donde urge el apoyo en ese sentido, aparte de que la atención operatoria de casos complejos involucra pagar servicios en veterinarias privadas a altos costos.

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