Hablar de los mejores chorizos en El Salvador es referirnos a Cojutepeque. Y es que su inigualable sabor con ingredientes únicos es lo que hace la diferencia, asegura doña Ana Yolanda Herrera Martínez de Hernández, quien es heredera de uno de los patrimonios que lleva tres generaciones haciendo el delicioso embutido en esta ciudad de Cuscatlán Sur.
Ella cuenta que su negocio, Embutidos Amparito, recientemente celebró 100 años de venir elaborando no solo el tradicional chorizo sino también las butifarras, los salchichones y las longanizas, un acontecimiento que dijo fue motivo de acción de gracias porque asegura que en este tiempo han puesto en el plato de muchas familias de Cojutepeque y de todo el país un acompañamiento favorito en sus comidas.

A sus 76 años, Ana junto a su hija siguen con el legado que consideran debe continuar para que el reconocimiento del que goza su «Cojute», como dice, permanezca o crezca en producción y demanda para que no se pierda.
En su negocio los chorizos y demás productos son elaborados artesanalmente con recetas que contienen especias especiales y vegetales frescos, con la calidad que caracteriza, destacó.
«Antes era una plaza aquí [la zona conocida como El Punto], los tendidos de chorizo se veían en gran cantidad, se subían a los buses a vender los chorizos y la carne o los ofrecían por las ventanas, recuerdo eso, había más comercio; pero aquí seguimos con este patrimonio, la gente sigue buscando los chorizos de Cojutepeque y nosotros haciéndolos con la receta que dejó mi abuela y que gustan tanto», expresó la emprendedora.

«Venimos desde Estados Unidos y todos los años buscamos los chorizos de ella [doña Ana] porque nos gustan mucho. Llegamos desde lejos, y en este momento vamos para la playa y también vamos a llevar para comer asados. En lo personal me gustan las butifarras», manifestó Flor de María Perdomo, quien llegó al negocio Embutidos Amparito acompañada de su familia.
El comercio, ya sea para llevar o para comer en el lugar, es bueno, todos los días hay clientes, según Reina Elizabeth Rodríguez, quien también atiende un negocio familiar junto a su hermana Mónica Saraí, dos jóvenes que con su alegría al hablar de lo que venden denotan el orgullo por su producto identitario.
«En Embutidos La Esquinita les ofrecemos choricitos de todos tamaños y precios, butifarras, longaniza y salchichones. Los encuentra de res y de cerdo, les invitamos a que nos visiten para que puedan disfrutarlos», añadió Reina.
Su negocio también está ubicado en El Punto, en la antigua carretera Panamericana.
Por su parte, Embutidos La Española, un negocio familiar, intercala la industria con lo artesanal tras más de una década de haber iniciado su producción y comercialización. Actualmente surte supermercados y tiendas, logrando hasta la fecha una variedad de productos, el más reciente el chorizo de camarón, declaró su representante, José Rafael Chávez.
La empresa tiene dos salas de venta en la ciudad y en una de ellas, la de la carretera antigua, con su área de producción brindan 30 empleos directos y más de 11 indirectos, la cual también contribuye —a otra escala— a que el chorizo cojutepecano siga vigente.
«Hemos ido creciendo e innovando la variedad de productos tanto crudos como cocinados, y dentro de los nuevos productos que hemos incorporado en la cartera están chorizos al vino tinto, chorizos parrilleros y el de camarón que ya está siendo vendido, todos libres de preservantes», explicó Chávez.
Cojutepeque celebra todos los años, el segundo fin de semana de diciembre, el festival del chorizo.






