Esta tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC) que se celebra en Niza, en la Costa Azul francesa, cuenta con la presencia de cerca de 60 jefes de Estado y de Gobierno que deberán debatir temas como la minería en aguas profundas, la basura plástica o la sobrepesca.

Entre los asistentes a esta reunión, copatrocinada por Francia y Costa Rica, está el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

Guterres defendió en el inicio de la conferencia que «las profundidades marinas no pueden convertirse en el salvaje Oeste», después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abriera la puerta a la minería en aguas profundas.

El anuncio hecho por Trump a finales de abril de que acelerará la revisión de solicitudes para la exploración y extracción minera más allá de la jurisdicción estadounidense añadió urgencia en el debate internacional sobre la explotación del lecho marino.

La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), que tiene jurisdicción sobre el lecho marino en aguas internacionales, se reunirá en julio para debatir la regulación de la minería en aguas profundas.

Guterres ha expresado su apoyo a estas negociaciones y muchos países se oponen a la minería de aguas profundas, una oportunidad que Francia espera aprovechar para sumar voces para una moratoria sobre esta práctica hasta tener más información sobre su impacto ambiental.

– Las aguas profundas «no están a la venta» –

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, pidió por su parte una «movilización» para proteger los océanos.

«Las profundidades marinas no están en venta, como tampoco está en venta Groenlandia, ni la Antártida ni la alta mar», dijo en referencia velada a Trump, que codicia Groenlandia, un estratégico territorio autónomo danés.

Macron reiteró su llamamiento a una moratoria de la explotación minera de los fondos marinos, apoyada por una treintena de países y que el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, calificó de «esencial».

Estados Unidos no envió ninguna delegación a esta reunión donde Lula denunció que «la amenaza del unilateralismo» se cierne sobre el océano.

«No podemos permitir lo que está sucediendo con el mar, lo que sucedió con el comercio internacional», declaró el presidente brasileño.

o, esta reunión es una oportunidad para mantener la presión sobre los países ricos.

«Si realmente quieren proteger los océanos, pruébenlo», afirmó Surangel Whipps Jr, presidente de Palaos, que abogó por un alivio de la deuda para que países como este archipiélago en Oceanía puedan «invertir en la adaptación» al cambio climático.

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