Eduardo Lima es un psicólogo de profesión en Chalchuapa, Santa Ana Oeste, pero siempre lo ha motivado la comedia. Durante dos décadas encontró en los escenarios y en los hogares una forma de vivir y de expresarse al sacar sonrisas como payaso.

Pero la vida lo alejó de ese mundo por más de un lustro. Hasta que en 2025, impulsado por la necesidad de reinventarse y por una pasión que nunca se apagó, decidió volver a empezar. Hoy, a sus 40 años, cumple uno de sus sueños más grandes: crear su propio personaje.

Lima cuenta que su regreso no ocurrió en medio de grandes anuncios, sino desde un momento difícil: quedarse sin un empleo fijo. Fue entonces cuando recordó que la comedia siempre había sido su refugio y su fuente de ingresos más estable. Con la motivación de un amigo y colega cercano, Yoshi el Payaso, Eduardo retornó a los escenarios y apostó por algo propio.

De ese impulso nació Parcherito, un personaje inspirado en los parcheros de la zona occidental (jóvenes que venden pulseras en parques o plazas, que se identifican con la cultura rasta y un estilo de vida relajado). La idea del nombre —recuerda— surgió cuando caminaba por el mercado y sonó una canción de regué que le despertó la chispa creativa.

«Agradezco a Yoshi su insistencia para que volviera y me motivara. Siempre me ha gustado la comedia, pero solo tenía un personaje para niños. Siempre tuve la inquietud de crear un personaje más negro. Se lo comenté a mi esposa y también me ha apoyado para hacerlo. A mis 40 años lo hago porque me gusta, no solo por la necesidad de trabajar, también es una satisfacción personal. Detrás de todo un “show” hay horas de trabajo. Pudiera volver a un empleo formal, pero ahora estoy enfocado en la comedia», relata Lima.

Para él, esa figura popular tenía el potencial de conectar con el público adulto por el humor irreverente, directo y no apto para menores. Parcherito es más que un personaje: es una meta cumplida, la oportunidad de crear su propio estilo, de explorar el humor negro que siempre quiso desarrollar y de asumir la comedia como una profesión seria, que exige dedicación, guiones, tiempo y disciplina.

lina. Lima insiste en que detrás de cada rutina hay un proceso creativo riguroso. «No es solo maquillarse y salir a dar un “show”. No es tan fácil como se piensa. En El Salvador somos muy pocos los que hacemos comedia con personajes propios, con nuestros guiones», afirma.

Cree que la comedia necesita más originalidad y menos imitación, más respeto por el proceso creativo. Por eso, este retorno lo vive como un renacer profesional. Su meta inmediata es preparar un evento de «stand-up» con el que planea presentar oficialmente a Parcherito en diciembre. Este reto implica separar cuidadosamente el humor infantil del humor adulto. Aunque es psicólogo de profesión, Lima aclara que hoy se centra en la comedia.

A la par de Parcherito sigue vigente ChocoShow, su personaje infantil de humor blanco que lo acompañó durante dos décadas. Pero reconoce que son dos mundos distintos: uno inocente y otro irreverente, una dualidad que ahora asume con madurez y entusiasmo.

Lee tambiénMynor, el chef que cocina el fiambre que se comparte una vez al año en Santa Ana