Entre caminos rurales y paisajes que combinan historia, naturaleza y tradición, Atiquizaya, en Ahuachapán Norte, ofrece una ruta que parece hecha para desconectarse de la rutina. De cara al próximo fin de semana largo por el 1.° de mayo, el destino cobra especial atractivo para quienes buscan una experiencia distinta con familia o amigos.

El recorrido inicia en el cantón Lomas de Alarcón, donde se encuentra el histórico Puente Viejo, una infraestructura de origen colonial construida con tierra y ladrillo que data de 1800. Más allá de su valor histórico como antigua vía de conexión entre Guatemala y El Salvador, hoy el lugar sorprende por un fenómeno natural particular: la unión de dos ríos, uno de aguas termales y otro de agua fría.

Esta mezcla genera pozas con temperaturas que oscilan entre los 36 y 38 grados, ideales para el descanso. Las formaciones naturales permiten a los visitantes disfrutar distintos niveles de profundidad, convirtiendo el sitio en un espacio accesible tanto para familias como para aventureros.

A pocos kilómetros, la ruta continúa hacia uno de los puntos más impresionantes de la zona: el Salto de Malacatiupán, una cascada de aguas termales de color turquesa que alcanza los 12 metros de altura. Su tonalidad y temperatura la convierten en un atractivo poco común, rodeado de vegetación y condiciones adecuadas para el turismo.

El acceso es sencillo. Desde el casco urbano de Atiquizaya, el destino se encuentra a unos cinco kilómetros sobre la calle hacia el río Frío, lo que permite llegar en todo tipo de vehículo. El costo de la entrada es de $1 y el parqueo de $2. Además, durante los fines de semana hay un área de restaurantes, lo que facilita la estadía de los visitantes.

El trayecto hacia estos destinos también forma parte del encanto del lugar. Aproximadamente a la mitad del recorrido, se obtiene una vista panorámica del volcán Chingo, mientras que a unos tres kilómetros del punto de partida se extienden plantaciones de caña de azúcar, uno de los cultivos predominantes del sector. A esto se suman granjas apícolas y huertos de hortalizas que reflejan la riqueza productiva del territorio.

Los guías locales ofrecen paquetes que incluyen varios de estos puntos, con costos que varían según el número de personas, brindando una alternativa organizada para conocer cada rincón de la ruta.

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