Dejaron atrás su familia, su país y su vida cotidiana con una misión: prepararse profesionalmente para contribuir a la transformación positiva de El Salvador. Ellas son Flor de María Pineda Rosales y Jasmin Carolina Alvarenga Reyes, dos jóvenes salvadoreñas que desarrollan su vida universitaria en la República Popular China.
Un nuevo reto en un nuevo mundo
Flor Pineda cuenta con solo nueve meses en China y, actualmente, cursa el año de aprendizaje del idioma chino en la UIBE University of international Business and Economics, para luego formar parte de la Tianjin University en la carrera de Comercio Electrónico. Por su parte, Jasmin Reyes tiene dos años cursando la carrera de Economía y comercio internacional en la Capital University of Economics and Business.

«Siempre me ha llamado la atención China y su cultura y, al enterarme de la posibilidad de aplicar a una beca, no lo dudé. Apliqué en 2023 y pude hacer realidad este reto», comentó Pineda sobre su llegada a China, destacando también el apoyo de la Embajada de El Salvador en China.
Por su parte, Reyes arribó en una época post pandemia, por lo que su proceso de adaptación implicó un reto aún mayor, en un contexto en el que, hasta la gente de Beijing, capital de China, todavía intentaba regresar a su normalidad.
«Mis primeros días en Beijing fueron muy curiosos. Vine en una época post pandemia, así que todo era nuevo, incluso para la gente local. He tenido que adaptarme a su cultura, su idioma, sus tradiciones y su día a día. Tengo dos años acá, pero aún sigo aprendiendo. Creo que se necesitaría toda una vida para aprender totalmente todo sobre China y su cultura», remarcó Reyes.

La vida en una nueva realidad
Ambas jóvenes señalan un punto en común: existe un reto académico fuerte en el aprendizaje del idioma chino y en el desarrollo de sus carreras, pero, también, hay uno aún mayor en el adaptarse a una nueva realidad lejos de sus familias, pero encontrando una importante red de apoyo entre los salvadoreños y la comunidad latina en China.
«Antes de venir, siempre supe que sería algo difícil, porque siempre he sido apegada a mi familia. Pero, acá en China he encontrado apoyo entre mis hermanas salvadoreñas que ya están acá o que llevan más tiempo en este país. El apoyo de la embajada ha sido importante también y el intercambio con otros latinoamericanos. Tuve la bendición que, desde mi primer día, contacté con los salvadoreños ya instalados aquí y eso hizo que, desde el principio, mi experiencia haya sido positiva», relató.
Por su parte, Reyes encontró un contexto diferente, ya que, a su llegada, no encontró mucha presencia latina en la capital china. «Poco a poco comencé a conectar con otros latinos y sentí una bocanada de aire fresco. Volví a sentir esa cercanía latina y esa conexión con personas que también hablan español. Cuando vine, la presencia latina era menor. Por eso siempre he agradecido conocer latinoamericanos o salvadoreños que también han tomado este camino. Es importante ayudarnos entre todos», detalló.

Sin embargo, las jóvenes señalan que las personas en China se muestran cálidas y comprensivas con los extranjeros en su período de adaptación. «La calidez de la gente en China ha sido importante para mí. Son personas sumamente amables, dispuestas a conversar y a ayudar cuando ven que uno se siente perdido», dijo Pineda.
Prepararse para sumar al cambio en El Salvador
La vida en China ha cautivado a las salvadoreñas en este tiempo que tienen en el gigante asiático. Ambas coinciden en aspectos como la gastronomía, la cultura, los paisajes naturales y la sensación de siempre conocer algo nuevo como puntos sumamente atractivos en el territorio del gigante asiático. No obstante, tienen siempre presente que su objetivo es prepararse para contribuir a construir un mejor El Salvador.
Pineda tiene claro que está ante la posibilidad de estudiar una carrera de un elemento emergente en El Salvador como el comercio electrónico, algo ya consolidado en China. Desde su perspectiva, su aprendizaje en el gigante asiático puede ser la clave para abrir nuevos campos laborales y empresariales a partir del impulso a este tipo de comercios en línea.

«En cinco años, después de graduarme, espero aportar todo este conocimiento para nuestra comunidad. Al llegar a China he sentido una conexión increíble con el lugar. Pero tengo el deseo de poder aportar a mi país también, de aportar todo esto que aprenda aquí. China tiene una historia de superación, de haber sido un país muy pobre a convertirse en una superpotencia mundial. Mi tarea, ahora, es ser un puente entre ambos lugares y compartir lo mejor de cada uno, siempre con el deseo de ayudar a El Salvador a ser una mejor nación», dijo.
Por su parte, Reyes tiene claro que su decisión de venir a China dejará algo positivo para su familia y para su país, manteniendo la certeza de poder contribuir a la construcción de una mejor sociedad en El Salvador desde lo aprendido en la República Popular China.
«Tengo la esperanza que la decisión que tomé un día de guardar mi vida en unas maletas y viajar hasta acá dejé algo bueno para todos. Quiero ayudar a El Salvador y quiero prepararme de la mejor manera acá en China. Ya estoy a la mitad de este camino y tengo fe que se vienen cosas muy buenas para mí, para mi familia y para mi país», comentó.






