Son las 10:30 de la mañana del miércoles 30 de octubre de 2024, en la colonia 10 de Octubre, en San Marcos, como es costumbre, Manuel Flores se dispone a repartir pan dulce en la tienda que está en una de las entradas de la zona residencial.
Semita alta y pacha, pichardines, peperechas, pastelitos de piña y picudas son parte de lo que el
panadero lleva al comercio, que es muy visitado por los estudiantes del centro escolar, que tiene el mismo nombre de la comunidad.
El comerciante cuenta que lleva más de 15 años de dedicarse al negocio de la panadería. Asegura que antes del régimen de excepción era inimaginable trabajar con tranquilidad en esta zona, ya que estaba controlada, mayormente, por la Mara Salvatrucha.
Flores afirma que, desde la puesta en marcha del combate frontal a las pandillas a finales de marzo de 2022, se han comenzado a percibir los cambios en la seguridad, pues los cuerpos de seguridad capturaron a los pandilleros que antes le cobraban en promedio $15 cada vez para dejarlo transitar por la comunidad y, además, lo amenazaban con quitarle la vida si informaba a las autoridades sobre lo que observara en la 10 de Octubre.
«Y le voy a decir algo, por lo menos en esta zona yo pagaba antes de $10 a $15 de renta [extorsión], porque aquí se divide en dos partes. Pagábamos renta bastante para entrar a vender en todas partes. San Marcos era peligroso, la zona alta de San Marcos era superpeligrosa, Los Alpes, todo eso; todos los días se pagaba», cuenta el comerciante.

El combate frontal a las pandillas le ha permitido a Flores caminar sin miedo en los angostos pasajes y la calle principal de la populosa comunidad, situación que en el pasado no se le permitía debido a que los pandilleros controlaban el tiempo que permanecía en el lugar.
El comerciante indica que, desde hace más de dos años, en la 10 de Octubre se vivía en paz; sin embargo, la implementación del cerco de seguridad el pasado 27 de octubre trajo más tranquilidad a los lugareños y los foráneos.
La medida surgió luego de que informes de inteligencia policial determinaron que, en ese lugar de San Salvador Sur, se encontraba un grupo de pandilleros escondido. A raíz de esto, el presidente Nayib Bukele ordenó un cerco de seguridad con 2,000 soldados y 500 policías, «para extraer hasta al último pandillero que se encuentre en el área».
BENEFICIO PARA LOS HONRADOS
La presencia de policías y militares no ha afectado las labores cotidianas de los ciudadanos, al contrario, ha facilitado que las lleven a cabo con normalidad y en total seguridad.
«Estoy de acuerdo con el régimen de excepción, porque soy de las personas que si uno anda trabajando, si uno no debe nada ¿por qué va a tener miedo? O sea, y yo he visto el cambio porque, hasta ahorita, ya no pago renta en ningún lado.

Entro en zonas que antes no entraba porque no podía», afirma Flores. El comerciante ordena su próxima entrega y relata que en dos ocasiones se «escapó de la muerte» porque entró a zonas dominadas por diferentes estructuras terroristas. En la actualidad agradece el plan de seguridad del Gobierno debido a que amplió su clientela.
«La extorsión y las maras ya no son un problema», dice. «Mire, asaltantes siempre van a haber, siempre hay que andar con cuidado, pero lo que era en sí el problema para nosotros eran las maras, porque tenían dominada la zona. Entonces entraba y lo paraban y al salir, otra vez, o sea. Y si adentro se les antojaba quitarle el producto, pues nos quitaban el producto y depende cómo andaban, o sea, nos asaltaban. Entonces todo eso ya no existe ahora», destaca el comerciante.
«HOY SE SIENTE BIEN UNO PORQUE PUEDE ENTRAR A CUALQUIER LADO»
Moisés Alvarado tiene 23 años y desde hace tres meses trabaja como repartidor de productos de primera necesidad en Tacachico, Ciudad Arce, Olocuilta, Santo Tomás y la colonia 10 de Octubre (San
Marcos).
Moisés manifiesta que hace dos años era impensable trabajar en este rubro por ser hombre joven, pues representaba una amenaza para las estructuras terroristas. «No me imaginaba trabajar en esto, porque uno se metía a diferentes lugares y a veces estaba la pandilla contraria [de la que delinquía en su domicilio]. Ya con los cambios en la seguridad decidí cambiar de la construcción, que es bien pesada, a este trabajo».

Alvarado comenta que se siente feliz de entrar a cualquier comunidad sin el miedo de que los mareros le puedan causar algún daño. Agrega que la presencia de policías y militares aumenta la tranquilidad al momento de ingresar a los diferentes lugares.
Fernando González, de 55 años, es compañero de Moisés y tiene más de 16 años de entregar productos en tiendas en las zonas central y occidental del país. González indica que es testigo de todo el cambio que el plan de seguridad de la administración Bukele ha llevado al país.
Él fue testigo de que había pandilleros en cada esquina, y lo extorsionaban cada vez que entraba.
«Sí, ha sido un gran cambio porque la verdad es que antes, cuando entraba a una colonia o a cualquier zona que estaba tomada por pandilleros, en cada pasaje, en cada esquina se encontraban ellos. Cosa que hoy es diferente, al revés, lo que uno encuentra son soldados y policías, y hay una seguridad excelente», destaca el trabajador.







