Estamos por entrar a 2023, que desde ya se planta desafiante ante nosotros. Las proyecciones económicas que hacen expertos y organismos financieros son preocupantes en un ambiente en el que las grandes potencias continuarán con su ajedrez geopolítico por liderar un nuevo orden mundial, mientras los países también definen sus rumbos de nación.
De por sí las guerras han desencadenado consecuencias graves para los países en desarrollo, principalmente en aquellos que no tienen producción propia, que dependen de las importaciones de materia prima y que están a expensas de los antojos de subidas de precios del petróleo por parte de los productores.
Por si fuera poco, lo inesperado también arrodilla a las naciones. Basta con observar que la pandemia de la COVID-19 quebrantó los sistemas de salud y puso en jaque las endebles economías. Sin duda, las naciones seguirán a expensas de situaciones impredecibles como el virus, la viruela símica o los desastres naturales, que cada vez van en aumento.
En nuestro caso, 2023 plantea desafíos adicionales a nuestra nación. Me refiero al panorama político que se cierne sobre nuestras cabezas. Sin lugar a equivocarme, la política impondrá agenda en un año preelectoral que estará cargado de desinformación, falsedades, tergiversaciones e inventos «periodísticos» comandados por activistas con pluma o micrófono.
Veremos, por un lado, un solo bloque conformado por desesperados personajes de institutos políticos, organizaciones y fundaciones cuyo único fin es el dinero y la influencia, asociaciones que se adjudican la representación empresarial, mercaderes de la fe y locos que creen tener coeficientes intelectuales superiores. Por el otro, al presidente Nayib Bukele gobernando y ejecutando acciones en favor de todo un pueblo como jamás nadie lo ha hecho en la historia de El Salvador.
Ese bloque intentará dar movilidad a los partidos ARENA y FMLN, que se encuentran en estado vegetativo, y de impulsar a los desaliñados VAMOS, Nuestro Tiempo, entre otros, para que acompañen la gesta. Pero no hay que equivocarse. La apuesta del bloque es el asalto a la gobernabilidad, no al Ejecutivo, pues están conscientes de que Nayib Bukele es el presidente que el pueblo quiere para un segundo período.
Por lo que 2023 es el año en el que sacarán del laboratorio de sus «Einstein» una campaña de ataques sin propuestas para lograr la hazaña mágica de 29 curules y hacer desde la Asamblea Legislativa lo que ya hicieron en 2019, 2020 y parte de 2021: oponerse a todo lo que va en beneficio del pueblo. Un laboratorio conformado más por pícaros que por «genios» que buscarán engañar otra vez a los salvadoreños. Ilusionistas.
¿Qué me lleva a estar seguro de que no habrá propuestas de campaña de la oposición? Es sencillo y solo expongo un punto que generaliza todo: el pueblo respalda el Plan Control Territorial y el régimen de excepción. ¿Propondrá el laboratorio de los «Einstein» eliminarlos para beneficio del pueblo?, ¿les venderá que es mejor la tregua perversa de los gobiernos del FMLN, en la que asesinaron y extorsionaron a los salvadoreños, o los planes Mano Dura, que permitieron el crecimiento exponencial de los grupos criminales?
Se imaginan las propuestas de ARENA, FMLN, VAMOS, Nuestro Tiempo y otros: retroceder en salud, desaparecer el Hospital El Salvador, no invertir en infraestructura pública, destruir Surf City, no subsidiar los combustibles, pues lo consideran un gasto (como insisten en denominar dicha acción «La Prensa Gráfica» y «El Diario de Hoy»), no aplicar medidas económicas para paliar la crisis internacional, no perseguir a grandes evasores, no aumentar los montos de pensión, entre otras muchas otras acciones. Suena ridículo, pero es lo único que venderían de propuestas los genios «Einstein».
Por cierto, ese laboratorio de conspiración y de elaboración de fórmulas «mágicas» lo componen personajes de varios sectores, sustentados por billeteras a quienes les brilla la cabeza, y no sería raro que salgan con candidatos en representación de la diáspora establecida en la nación norteamericana.
Por eso estoy seguro de que 2023 será de grandes desafíos, en el que los «Einstein» usarán tontos útiles nacionales y foráneos para conseguir su objetivo. Por lo que nadie debe estar de brazos cruzados. Las lisonjas de los comités de aplausos y los lamebotas no ayudan en nada. Listos para el nuevo año. Welcome to the jungle.





