Con afiches del papa Francisco en sus manos, la feligresía católica llegó este domingo a la Catedral Metropolitana de San Salvador para participar en la santa misa exequial en memoria de la vida y santidad del querido líder de la Iglesia. Muchos vestían camisas con el rostro sonriente del pontífice, como un gesto de amor y gratitud.
Un retrato del papa Francisco, rodeado de flores blancas y amarillas, fue colocado en el centro del altar como símbolo de recuerdo. Diplomáticos, como el embajador de Estados Unidos, William Duncan, representantes de los diferentes órganos de Gobierno, sacerdotes y religiosas llegaron al templo, para participar de la emotiva eucaristía marcada por el silencio reverente, la oración profunda y cantos.
El acto litúrgico, presidido por la Nunciatura Apostólica en El Salvador y acompañado por los obispos de la Conferencia Episcopal, fue un homenaje lleno de fe y devoción, donde se recordó el legado de paz, misericordia y solidaridad que el papa Francisco sembró en el corazón de la feligresía católica.

La ceremonia fue presidida por el nuncio apostólico, monseñor Luigi Roberto Cona quien destacó en la homilía la importancia de seguir el ejemplo de humildad y servicio que caracterizó al papa Francisco. También participó el Arzobispo de San Salvador, monseñor José Luis Escobar Alas.
«Es muy lindo y por eso alabo a la Divina Providencia, que permitió organizar esta solemne misa exequial en este segundo domingo de pascua que, por voluntad de San Juan Pablo, ha sido dedicado a la Divina Misericordia. Esa querida misericordia tan querida, también por el papa Francisco, a la que se refería no solamente en su magisterio escrito o hablado, sino también mediante su cara sonriente, sus gestos amigables, con sus sonrisas saludos y abrazos. Gestos que dejaban reflejar esa linda figura de padre amoroso, como lo fue él hasta en las últimas horas, antes de morir», dijo el nuncio apostólico.
Y añadió: «una misericordia, la suya, que no excluía a nadie, sin importar la raza, el sexo, la pertenencia social; que no juzgaba a nadie por su estado moral y su posición de relación a la iglesia, más bien que buscaba la guía del encuentro humano mediante la sencillez».

Cona también resaltó, cómo Francisco manifestó el deseo de extender universalmente la misericordia de Dios en sus homilías y discursos “todos todos todos” están llamados a percibir el gran don de Dios que es la misericordia».
Durante la misa, los asistentes elevaron oraciones y honraron la memoria del pontífice. Asimismo, las autoridades eclesiásticas invitaron a la población a mantenerse unida en oración y a no olvidar las iniciativas pastorales inspiradas en las enseñanzas del papa.

Desde el miércoles, cientos de salvadoreños acudieron a la sede de la Nunciatura para expresar sus últimos pensamientos y agradecimientos al papa en los libros de condolencia. De igual forma, el sábado pasado, se realizó un rezo del Santo Rosario en memoria del líder católico, quien fue enterrado en la capilla Santa María la Mayor en Roma, Italia.
El papa Francisco, quién murió el pasado lunes 21 de abril, a los 88 años, había pasado 38 días hospitalizado por una grave neumonía. Fue dado de alta el 23 de marzo e incluso participó en la celebración de la Pascua de Resurrección, justo para dar la bendición «Urbi et orbi» (A la ciudad [Roma] y al mundo).







