A las 9:30 p.m. en punto dio inicio el concierto del legendario cantante de salsa, Gilberto Santa Rosa, con una orquesta de talentosos músicos y la elegancia que lo caracteriza en el escenario. De esa manera, el maestro puertorriqueño deleitó con cada uno de sus temas y puso a bailar al público que se hizo presente en el Complejo Estadio Cuscatlán.
Sus éxitos, «La agarro bajando», «Un montón de estrellas» y «Cartas sobre la mesa», dieron paso a una noche que poco a poco se fue convirtiendo en una verdadera fiesta salsera. Este último tema sacó de sus asientos a los presentes que comenzaron a disfrutar del ritmo de la velada.
Con una carrera que abarca más de cuatro décadas, Santa Rosa sigue demostrando por qué es uno de los artistas más queridos y respetados en el mundo de la salsa. El artista de 62 años de edad se entregó en un espectáculo que duró casi tres horas, con breves intervenciones del cantante y de miembros de su orquesta que tuvieron su espacio para lucirse en solitario.

«Estamos contentos de volver, siempre nos tratan con mucho cariño, cosa que agradecemos del fondo del corazón», dijo el artista al publicó que disfrutó de cada una de las interpretaciones del también compositor, quien además no desaprovechaba cada oportunidad para hablar de su talentosa orquesta, a la que agradeció su compañía en su larga trayectoria.
Con acompañamientos de guitarras acústicas y maracas, la noche transcurría y el público se cautivaba con los arreglos de tres célebres boleros: «Un amor para la historia», «Mentira» y «Si te dijeron», los cuales fueron coreados por los enamorados y por lo no tan enamorados.

Las luces, en tonalidades azules, verdes y moradas, sirvieron como complemento y una especie de arrullo para sacar a relucir el lado romántico de sus baladas y ver a más de una pareja cantando al son del puertorriqueño.
Tras el breve interludio de romanticismo, Santa Rosa retomaba temas más bailables como «Almas Gemelas», «For Sale», «Sin voluntad» y «Me volvieron a hablar de ella», estos últimos fueron de los éxitos más coreados y de los cuales volvieron a encender al público salvadoreño.
Gerardo Rivas, quien, desde la percusión, es parte de los 13 integrantes de la orquesta que acompañó el concierto, se unió a Santa Rosa para dar paso a otros temas del artista. El maestro además se volvió uno más de la orquesta tocando maracas, congas e, incluso, realizando coreografías dejó extasiado a su público.
Casi para finalizar la velada, Santa Rosa presentó a su orquesta y resaltó la participación de algunos integrantes como Ginno Ramírez, su «primera voz» desde hace 33 años. Además, dio apertura a una de las partes más esperadas en sus espectáculos, que es la interacción e improvisación con el público, para demostrar que sigue siendo uno de los mejores soneros de la salsa.

«La siguiente canción no se la tienen que saber, solo tienen que contar», fue lo único que dijo Santa Rosa ante las personas presentes en el concierto que ovacionaran al unísono al cantante al saber de qué sencillo se trataba. La orquesta empezó a tocar la melodía de «Conteo regresivo», una de las canciones más exitosas del artista. Luego, le siguieron «Amor mío no te vayas», «Vivir sin ella», «Perdóname» y «Lo grande que es perdonar».
Su éxito «Que alguien me diga», pieza que empezó en formato de bolero, indicaba que el punto final de la velada estaba llegando. Pero fue su tema «Qué manera de quererte», la cual le dio el cierre definitivo al evento que incluyó con una coreografía que involucró a toda la orquesta, una despedida instrumental y un público que salió eufórico del Complejo Estadio Cuscatlán.

Talento nuevo
La noche inició con la presentación del artista mexicano Jimmy Rodríguez, quien se proyecta como uno de los talentos nuevos que están incursionando en el género salsero. También hubo oportunidad para el talento nacional con el artista Víctor Emmanuelle, quien brindó algunas de sus interpretaciones en el escenario en el que posteriormente se presentaría Gilberto Santa Rosa.







