En el primer semestre de 2024, las autoridades registraron 58 homicidios que en su mayoría tuvieron como causa la intolerancia familiar y social.
El dato da cuenta de que, en la actualidad, las muertes ligadas a las estructuras terroristas ya no ocupan el primer lugar, como resultado de la estrategia de seguridad que impulsa el presidente Nayib Bukele.
Los datos de la Fiscalía y de la Policía detallan que del total de muertes violentas (58) en el referido período, 45 tienen a la intolerancia social y familiar como el desencadenante, es decir, el 79 %, mientras que los homicidios relacionados con la delincuencia solo totalizan 12, para un porcentaje del 21 %.
Para el caso, el 3 de abril, la Policía reportó que un recién nacido fue lanzado a una fosa séptica en el distrito de Monte San Juan, en el departamento de Cuscatlán. Cinco días después, el 8 de abril, otro bebé, de ocho meses, fue trasladado desde Usulután hasta el Hospital de Niños Benjamín Bloom, en San Salvador, donde murió.
La Fiscalía detalló que Brian Alexánder Ramírez Lara agredió sexualmente al bebé mientras su mamá dormía. La víctima falleció por la gravedad de las lesiones. El caso ocurrió en la colonia San Jerónimo, en Usulután.
Según el ministerio público, Ramírez cometió el ataque cuando la madre del niño dormía. Posteriormente, el 14 de abril, fue reportado que un recién nacido fue lanzado en una cuneta en Quezaltepeque.
El 17 de abril, la PNC también reportó el hallazgo del cadáver de un bebé en los baños de un centro comercial de Soyapango. En tanto, el 18 de abril, un hombre murió vapuleado por su propio hermano en Soyapango. Mientras que el 25 de abril, una niña de cinco años murió tras una golpiza que le propinó su madre en San Martín.
Dos días más tarde, un hombre asesinó a su compañera de vida y posteriormente se suicidó. Y en uno de varios casos similares, el 28 de abril, un hombre murió al ser atacado con arma blanca por su amigo, tras discutir mientras tomaban alcohol.







