El rapero estadounidense Kanye West ha sido durante mucho tiempo una de las figuras más polémicas de la industria del entretenimiento. Pero sus más recientes acciones, que incluyen comentarios antisemitas y mensajes de supremacía blanca, han alejado a fanáticos y socios comerciales por igual.

Es otro capítulo difícil para el rapero y magnate de la moda que una vez fue aclamado como un genio artístico, pero cuyo terco inconformismo lo ha hecho llevar la libertad de expresión al límite.

Durante la última Semana de la Moda de París, la estrella afroestadounidense, también conocida como «Ye», lució una camiseta con la frase «White Lives Matter» («La vida de los blancos importa»), una distorsión del famoso lema «Black Lives Matter», símbolo de las protestas antirracistas de 2020 en Estados Unidos.
Unos días más tarde, sus cuentas de Instagram y Twitter fueron suspendidas tras la publicación de mensajes considerados antisemitas, que hacían referencia a teorías de la conspiración sobre la supuesta influencia de la comunidad judía.

«Te voy a usar como ejemplo para mostrarle a las personas judías que te dijeron que me llamaras que no hay nadie que pueda amenazarme o influenciarme», escribió West en un intercambio con el rapero Diddy, que criticó su camiseta.
Numerosas celebridades denunciaron sus comentarios, que fomentan «el odio hacia los judíos», según el Comité Judío Estadounidense (AJC, por sus siglas en inglés).







