El Salvador dará un salto de calidad en los próximos cinco años con la ejecución del Programa de Salud Inteligente e Integral (Prosint), que integrará los servicios de atención médica presencial con el formato digital que están dirigidos a todos los pacientes que adolecen enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), registrados en el sistema nacional de salud.
Este programa que ejecutará el Ministerio de Salud (Minsal) atenderá a los pacientes con ECNT, es decir, problemas cardiovasculares, diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, cáncer, obesidad, entre otras, que están en aumento, de acuerdo con datos del Mined.
«Todos sabemos que la principal causa de mortalidad en la región de las américas son los problemas cardiovasculares», explicó el ministro de Salud, Francisco Alabi, durante su exposición ante la comisión de hacienda y especial del presupuesto de la Asamblea en la que destacó que el principal detonante de los problemas cardiovasculares es la hipertensión arterial, que a su vez es otra ECNT.
El país ejecuta la estrategia Hearts desde 2021 para atender las enfermedades cardiovasculares, y en el caso de la atención de la hipertensión arterial ha sido reconocido por la Liga Mundial de Hipertensión, que cada año nomina a un país para llevarse el reconocimiento por excelencia.
De acuerdo con Alabi, el éxito en la atención de estas enfermedades radica en la combinación de medicamentos, la digitalización del 100 % de los establecimientos de salud, la incorporación de protocolos de atención preventivos, más el uso de equipo adecuado, elementos que se busca incorporar en Prosint.
Actualmente, la atención de las ECNT se concentra en el segundo y el tercer nivel de salud, pero con el incremento de la cantidad de pacientes es necesario descentralizar la atención especializada. Es en este aspecto en el que Prosint jugará un papel fundamental porque fortalecerá el primer nivel de atención (las unidades comunitarias), desde las que ya existen hasta la construcción y habilitación de centros de atención de enfermedades no transmisibles, que se denominarán CENT.
Para ejecutar Prosint, el Ejecutivo gestionó un préstamo de $235 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el cual se ratificó el 11 de diciembre.
Durante esta etapa legal, David Cupido, diputado de Nuevas Ideas, mencionó que «Prosint nos va a ayudar a mejorar la atención en nuestro país para atender a nuestras familias, para descongestionar y descomprimir los hospitales de segundo y tercer nivel».
El programa cuenta con varios componentes, entre estos, la creación de un modelo de salud digital, con una inversión de $50 millones que servirán para tener un centro de atención virtual, que incluirá el diseño, la creación y puesta en marcha, con funciones operativas relacionadas a la salud inteligente, la instalación de un observatorio de salud con vigilancia sanitaria y epidemiológica.
Se incluye en dicha inversión la adquisición del equipo informático y los sistemas necesarios para desarrollarlo.
Otra parte de los recursos se destinará al proceso de transformación digital que incorporará al sistema todos los servicios de apoyo, como los bancos de sangre, laboratorio, lavandería, el desarrollo de un «software» para el servicio de atención virtual y telemedicina.
Para garantizar que este sistema digital de acceso virtual no se vea comprometido, Prosint incorpora la ciberseguridad, elemento que ya es parte de la visión de seguridad de datos del Gobierno del presidente Bukele.
El segundo componente está destinado al reforzamiento de la resiliencia sanitaria multinivel de atención, ampliar la cobertura especializada y mejorar la resiliencia hospitalaria, con la inversión de $142.35 millones.
En esta etapa se reforzará el primer nivel de atención con la construcción de siete unidades de salud, la remodelación de otras siete, las cuales serán dotadas con todo el equipo médico, mobiliario e instrumental que requieran.
Se contempla la construcción y el equipamiento de dos CENT en Santa Ana y San Miguel, y el inicio de operaciones de otros tres, incluido San Salvador.
Un punto a destacar de este componente es que también se busca remodelar y equipar los hospitales a escala nacional, priorizados según su vulnerabilidad en el área de infraestructura; y se contempla la instalación de unidades de salud especializadas para mujeres, ubicadas en diferentes hospitales.
El tercer componente tendrá $23.8 millones para fortalecer la red de servicios de apoyo que incluye la remodelación de dos laboratorios en oriente, del hemocentro del Hospital de Niños Benjamín Bloom, un centro de operaciones del Sistema de Emergencias Médicas, el almacén central del Minsal y la construcción de un centro de lavado para cubrir la demanda del Área Metropolitana de San Salvador.







