Rusia estimó ayer que existe una «posibilidad» de resolver la crisis ucraniana gracias al diálogo con los países occidentales y anunció el fin de algunas maniobras militares, en medio de una crisis sin precedentes desde la Guerra Fría.
Tomando distancia de las declaraciones ofensivas de los últimos días, el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, consideró que «hay una posibilidad de resolver los problemas».
La vía del diálogo «no se ha agotado, pero tampoco puede durar indefinidamente», agregó Lavrov, y subrayó que Rusia está dispuesta a «escuchar contra propuestas serias».
En otro signo de distensión, poco después Serguéi Shoigu, ministro de Defensa ruso, afirmó que las maniobras militares que se desarrollan con Bielorrusia estaban terminando.
En una muestra de que la situación continúa muy delicada, el Pentágono afirmó ayer que Rusia reforzó durante el fin de semana su dispositivo militar en las fronteras de Ucrania, donde hay más de 100,000 soldados concentrados desde hace semanas. Y con los temores a una invasión de Ucrania en aumento, el canciller alemán, Olaf Scholz, instó a Rusia a aprovechar las «ofertas de diálogo» para desencallar una crisis que ha despertado en Europa el espectro de una guerra.
Scholz se encuentra de visita en Kiev y ahora viajará a Moscú para reunirse con Vladimir Putin. Rusia, que ya se incorporó a la península de Crimea en 2014 y apoya a los separatistas armados prorrusos en el este de Ucrania, niega cualquier intención de invadir a su vecino, pero vincula la desescalada a una serie de exigencias.







