El Banco Central de Reserva (BCR) anunció ayer que el producto interno bruto (PIB) crecerá un 10.3 % al final del año, lo que refleja la plena y vigorosa recuperación económica gracias a las políticas y los programas del Gobierno del presidente Nayib Bukele.
Los datos del BCR no son una sorpresa ni son los únicos que reflejan el desarrollo que está en marcha en El Salvador. Ya el Fondo Monetario Internacional (FMI) advertía desde octubre pasado que el crecimiento de la economía salvadoreña sería superior al 10 %, datos que coincidían con los del Banco Mundial. Son números muy importantes, pues colocan al país por encima del promedio de crecimiento de Latinoamérica y el Caribe (que se espera sea de 6.3 %), de Asia (7.2 %) e incluso a escala mundial (de 5.9 %).
Uno de los principales motores del crecimiento del PIB en El Salvador es sin duda la exitosa y eficiente estrategia de vacunación contra la COVID-19, que ha permitido mantener la apertura económica y el funcionamiento de empresas, industrias y servicios al lograr la inmunización de más del 68 % de la población.
No hay que olvidar, sin embargo, que antes de que existiera incluso la vacuna contra el coronavirus el Gobierno implementó medidas para la contención de la pandemia, como las restricciones de ingresos de extranjeros provenientes de países con altas tasas de contagios y luego la suspensión de operaciones no esenciales en el aeropuerto internacional, el confinamiento residencial y las cuarentenas para casos positivos. Todo ello complementado con medidas para asistir a la población más vulnerable que se quedaría sin ingresos, como la entrega de bonos en efectivo y luego los paquetes de alimentos.
Asimismo, destaca —y mucho— la preparación del personal de salud y la infraestructura médica para atender a los pacientes; en otras latitudes, los contagios provocaron el desbordamiento de las redes hospitalarias. Lo asombroso es que el sistema de hospitales estaba en deplorables condiciones, de modo que, al mismo tiempo que se reparaba el triste legado de 30 años de ARENA-FMLN, se trabajó en ampliar la red hospitalaria y se construyó, de paso, el mejor lugar en Latinoamérica para tratar y recuperar a los pacientes con COVID-19: el Hospital El Salvador, un referente internacional.
Además de la protección de la salud de los ciudadanos, la economía salvadoreña crecerá gracias a los proyectos estratégicos de construcción de infraestructura vial impulsados por el Gobierno, pero también en los proyectos de inversión privada, como la reciente llegada de un buque que servirá para regasificar gas licuado en la planta de Energía del Pacífico, en Acajutla.
El Salvador vive un gran momento. Crecerá económicamente como nunca en la historia y somos noticia mundial por ser la capital del bitcóin. ¡Enhorabuena!







