Esta madre de familia, con dos hijos, es una especialista en parvularia y cuenta con 18 años de experiencia en el sector público junto al Ministerio de Educación (Mined) y cuatro, en el sector privado.
Desde niña, Sandra supo que su sueño era convertirse en una maestra a tiempo completo, ya que había visto el ejemplo de otros docentes, de quienes ella aprendió mucho.
«Jugaba a ser docente y agarraba el tizón, utilizaba el carbón en las paredes de la casa, y mis primitos eran mis alumnos. Soñé mucho con ser docente, fue algo que nació desde muy pequeña. Nació porque tuve muy buenos docentes en todas las áreas y decía que quería ser parte de ese proceso de enseñar, formar, dirigir, guiar, quería estar yo ahí», explicó.
Aunque tenía este objetivo fijo desde pequeña, nunca fue fácil para ella. Ella se crio únicamente con su madre y su abuela, y tuvo que trabajar desde niña para salir adelante. «Este fue uno de mis grandes objetivos, que no fue fácil. Siempre nos tocó muy difícil para salir adelante, trabajamos las tres, yo estudiaba en la mañana y en la tarde trabajaba vendiendo bolsas con mango y jocotes siempre en la misma institución donde estudiaba» comentó.
A medida pasó el tiempo, Sandra Yesenia también trabajó cuidando niños y gracias al apoyo de familiares, logró llegar a la Universidad, donde estudió para convertirse en maestra. Así, después de mucho empeño y aprendizaje, trabajó en diferentes centros escolares, hasta que finalmente cumplió otro sueño que tenía desde su juventud: llegar a enseñar a la comunidad que la vio nacer y donde también ella estudió hasta su octavo grado.
«Yo trabajo en mi misma comunidad, en el mismo centro educativo de mi comunidad. Mi misión era llegar al centro educativo donde yo estudié. Ese era mi sueño y así fue. Empecé a trabajar en el área de parvularia. Fue impactante para la comunidad y para las familias, para quienes fueron mis compañeras de estudio, ya que ellas se dieron cuenta que iba a atender a sus hijos. La comunidad me recibió con los brazos abiertos, con mucho amor» explicó.
Para Sandra, formar parte de su comunidad y vivir cerca de la institución educativa donde labora implica cercanía, confianza y mucha entrega, no solo con sus alumnos, sino también con los padres de familia y los mismos compañeros de enseñanza, ya que «uno lo hace todo por amor porque sabe que el beneficio siempre será para el niño, la institución, la comunidad, el servicio se da más allá de un horario laboral, la idea es que el niño sea feliz y que la familia se integre, ese ha sido parte de ms ideales de trabajar en la comunidad» dijo.
Esta cercanía también le ayudó cuando la pandemia por la Covid-19 inició, ya que esto le permitió ir a las casas de sus alumnos para llevarles las guías metodológicas que distribuyó el Ministerio de Educación y solventar cualquier problema con ellos. Además, esta «docente de corazón», adaptó uno de los cuartos de su casa como su salón de clases y desde ahí se encargó de transmitir a sus alumnos las clases cuando se daban todos los días en línea. Es un salón colorido, divertido y lleno de mucha creatividad, que buscaba motivar a los alumnos para que el aprendizaje fuera más completo y llamativo.
La formación continua que el Mined les ha proporcionado a sus docentes durante todo este tiempo, también ha sido parte importante de su aprendizaje. Pero, además, agradece el apoyo del gobierno del presidente Nayib Bukele y de su esposa, la primera dama, Gabriela de Bukele, por enfocarse en el bienestar de los niños y adolescentes salvadoreños y especialmente en la primera infancia.
«Como docente me siento contenta que vamos logrando objetivos planteados, agradezco al Ministerio de Educación, la iniciativa del presidente que ha sido importante; la primera dama con la vinculación de la primera infancia. Llevamos un objetivo planteado que es el progreso de nuestros niños y niñas y que haya una sociedad, diferente, justa, y haya más empatía entre todos» enfatizó.
Para ella, el tema de la primera infancia y toda la labor que la primera dama está haciendo en este sentido, ayudará al proceso de crecimiento, tanto intelectual como emocional de los niños, desde que están en el vientre materno.
«Dentro de mi especialidad de parvularia, aplaudo la ley Nacer con Cariño, ha sido muy importante como docente el poder empaparse, escuchar a la primera dama, ella lo contempla como un modelo respetado y digno, la lactancia, el apego (…) Para nosotros como docentes ha sido puntual que Dios haya iluminado a la primera dama desde ese punto de vista. Todos hablábamos de un adolescente, que un niño no debe ser maltratado, que no debe trabajar, pero nunca se tocaba el tema importante de la concepción, el proceso de crecimiento, el bebe como feto, el momento del desarrollo y como la proactividad de la familia es importante en este proceso» acotó.
Uno de los lemas más importantes para esta maestra es que «es necesario formar un vínculo triangular, porque en una esquina está la familia, en la otra estoy yo y en la cúspide, está el alumno o el hijo, que es a quien tenemos que sostener de forma igual, para que el niño alcance los objetivos trazados y engranar la conciencia que queremos formar en ellos».
Para finalizar, Sandra subraya que: «Soy una docente enamorada de mi profesión, de lo que hago, el día de mañana cuando se llegue mi día final, que tenga que partir de este ciclo al cual Dios me ha permitido estar, espero haber dejado buena semilla y frutos y haber logrado lo que siempre he querido, niños profesionales, niños que se preparen para enfrentar la vida y un trabajo, que sean niños competentes, y que haya familias soñadoras a la par de ellos, para que los sueños de los niños se puedan cumplir».








