Enojo, desconfianza y ansiedad expresan residentes de East Palestine, un poblado de Ohio, Estados Unidos, de menos de 5,000 habitantes. Desde el 3 de febrero temen por su bienestar, el de sus familias e incluso por sus mascotas, luego de estar expuestos a una catástrofe ambiental que ha sido comparada con Chernobil.
Vecinos dicen que la acidez de los arroyos se ha elevado y han notado que miles de peces han muerto desde que un tren de Norfolk Southern que llevaba a bordo productos químicos nocivos para la vida se accidentó. El tren transportaba carga desde Madison, Illinois, a Conway, Pensilvania.
Algunos relatan que sus mascotas se han enfermado. Algo que no pueden concebir como una «coincidencia», reporta la prensa local.
La empresa responsable publicó esta semana una lista más amplia que muestra que había más materiales tóxicos a bordo del tren de los que la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, en inglés) reportó en un inicio.
El foco estuvo en la presencia de cloruro de vinilo, un gas inflamable que en altas concentraciones puede causar desde desmayos hasta la muerte, según la Agencia para Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades, de los CDC. El Departamento de Salud y Servicios Humanos también ha catalogado a esta sustancia como causante de cáncer. Cinco vagones con este químico fueron quemados en un incendio controlado.
En los vagones también había cloruro de hidrógeno, un gas cuya exposición a altos niveles puede causar daño corrosivo en los ojos, la piel y los tejidos respiratorios y, en casos extremos, edema pulmonar y la muerte.
Además, había éter monobutílico del etilenglicol, que puede causar dolores de cabeza, náuseas, dolor abdominal o daños en el sistema nervioso. También se transportaban acrilato de etilhexilo, isobutileno, dietilenglicol, y polivinilo. El contacto con el acrilato de etilhexilo puede causar desde irritación hasta cáncer, de acuerdo a los CDC. Inhalar isobutileno da mareos y debilidad.
Este miércoles por la noche los vecinos que han vivido el llamado «Chernobyl americano» se reunieron con las autoridades locales dentro del gimnasio de una escuela secundaria. A la reunión debían llegar los ejecutivos de Norfolk Southern, pero no lo hicieron ya que, según dijeron, temían por la integridad física de sus representantes.
A las 8:54 p. m., hora local, del 3 de febrero, el tren de carga, que se dirigía al este, descarriló en la vía principal 1 en East Palestine. Como resultado del accidente, descarrilaron 38 vagones y se produjo un incendio que dañó otros 12 vagones. Había 20 vagones de materiales altamente peligrosos en total en el tren, 11 de los cuales descarrilaron. No se reportaron muertos ni heridos.
Una orden de evacuación se hizo obligatoria. A los residentes se les permitió volver el 8 de febrero, cuando las llamas habían cesado, pero el olor a químicos sigue en el aire.
La EPA asegura que no se han encontrado riesgos luego de realizar estudios en aire, agua y suelo. 486 casas han sido examinadas, además de pozos privados.
«Los residentes aún pueden percibir los olores del sitio», dijo la EPA. A la vez, la agencia aconsejó a los pobladores a llamar al médico de inmediato ante cualquier síntoma de enfermedad.
Este jueves, Michael Rega, administrador de la EPA se reuniría con los afectados, quienes expresan sentir «ansiedad».
A pesar de que las agencias mantienen la versión de que el agua no ha sido afectada y es seguro consumirla, el gobernador pidió a los vecinos «no arriesgarse» y «beber agua embotellada».
Norfolk Southern, la empresa responsable del accidente, ha hecho llegar agua embotellada a los residentes. Una investigación del Departamento de Transporte sugiere que la compañía deberá pagar por los daños y los residentes piden que se les pague gastos médicos.
El Departamento de Transporte también concluye, hasta el momento, que el accidente fue por desperfectos mecánicos. La prensa reportó que el tren ya había presentado problemas.
Los investigadores del Gobierno identificaron que una rueda dañada inició el accidente.







