Alianza vistió de blanco en una noche negra para su hinchada. El campeón nacional fue ninguneado por un Águila que juega a otro ritmo y los hizo ver en cámara lenta. La fiesta fue naranja sobre el verde pasto del Cuscatlán y con autoridad, 3-0.
El tablero de Jorge «Zarco» Rodríguez se derrumbó demasiado temprano. Apenas dos incursiones había hecho la armada migueleña y en la tercera, el 4-1-4-1 quedó desparramado sobre el césped del Monumental y a Mario González no le quedó más remedio que ir a recoger la pelota al fondo de su cabaña.
La acción que valió para que la hinchada emplumada, congregada tras la portería norte, activara sus gargantas y gritara gol,llegó luego de un trazo largo al que Alexis Renderos barrió arrebatado y se comió el amague del juvenil Ricardo Villatoro, quien sirvió para que Blas Sosa se exhibiera con un toque fino y decretara el 1-0.
Hasta ahí, poco menos de siete minutos, los anaranjados no habían hecho los suficientes méritos para llegar al gol, pero si se notaban más sueltos y plasmaban una estrategia más clara de como defender sin balón y como causar daño en ofensiva.
Daniel Messina paró sobre el engramillado dos barricadas de cuatro hombres por delante de Rafa García y a Darwin Cerén suelto unos metros arriba de la segunda línea para acompañar en la presión a Sosa que actuó como punta de lanza.
Así, toda vez que los paquidermos conseguían rebasar el ecuador se estrellaban con un ejército que bajaba para defender en grupo, mordía para recuperar el balón y rompía en velocidad por las bandas donde Santos Ortiz y Villatoro entraban como cuchillo en mantequilla y ponían traje de pensionados a Alexis Renderos y Jonathan Jiménez.
Aturdido, el Alianza que jamás pudo descifrar el cerrojo, solo mostró en Marvin Monterroza algunas luces y pequeños destellos Ányelo Rodríguez, por derecha, pero no consiguió ni siquiera conseguir una jugada que lograra inquietar a los emplumados.
Para colmo, al 35′, Ortiz se comió las marcas de Renderos y Diego Chévez, por derecha, y centralizó para Villatoro que llegó puntual a la cita y venció con remate colocado la reacción y estirada de González para el 2-0. En adelante, bajaron los «olé» de la afición migueleña hasta que sonó el silbato para bajar el telón del primer acto.
En el complemento, al 49′, Cerén le quebró la cintura a Romero y se metió hasta la cocina para, de zurda, poner más sal a la herida con el 3-0. Después se atrinchero para cuidar el resultado ante un Alianza que buscó el descuento a la desesperada y nunca llegó.







