El presidente Nayib Bukele hizo un parteaguas con su discurso dado en la 79.ª Asamblea General de Naciones Unidas al presentar al mundo a un nuevo El Salvador, mientras que sus antecesores ocuparon el cónclave internacional para presumir de una tregua con las pandillas que ayudó temporalmente a reducir los homicidios y para abogar por reivindicaciones de terceros países gobernados por dictadores, consideran analistas políticos.
«La reciente intervención del presidente Nayib Bukele en la Asamblea [General] de Naciones Unidas marca una diferencia cualitativa respecto a la de sus antecesores», sostuvo David Hernández, máster en Ciencias Políticas.
Hernández recuerda que las intervenciones ante Naciones Unidas de los expresidentes efemelenistas Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén fueron para «defender el pacto con las pandillas, conocida como tregua», y para «solidarizarse con las dictaduras de Venezuela y Cuba».
En su último discurso como presidente, Funes, ahora prófugo de la justicia por corrupción, reconoció en septiembre de 2013 que «un pacto de no agresión entre las dos principales pandillas juveniles del país suscrito hace dos años, del cual el Gobierno solo ha sido facilitador, ha creado las condiciones mínimas para reducir los niveles de violencia pandilleril en los lugares más afectados por este fenómeno».
Agregó en Naciones Unidas que, «de esta forma, los planes permanentes de represión y de prevención del delito han dado como resultado la reducción de los homicidios en un 50 %».
Funes —ahora con nacionalidad nicaragüense— fue condenado en 2023 a 14 años de prisión por negociar una tregua con las pandillas para bajar los asesinatos a cambio de beneficio a las pandillas en las cárceles y fuera de estas.

Sánchez Cerén, por su parte, ocupó en 2018 el estrado principal de la Asamblea General de Naciones Unidas para pronunciar su último mensaje como mandatario y abogar por los gobiernos de Cuba y Venezuela.
Al igual que Funes, el segundo presidente efemelenista está refugiado en Nicaragua, donde obtuvo la nacionalización. En su discurso ante la comunidad internacional criticó el embargo de Estados Unidos hacia la isla caribeña diciendo: «Esta medida coercitiva debe terminar, porque genera daños incalculables al pueblo cubano».
Sobre Venezuela externó: «Nos pronunciamos por el respeto a la autodeterminación y soberanía del pueblo venezolano y rechazamos cualquier injerencia externa y amenazas de intervención militar».
Para Hernández hay un antes y un después entre los mensajes de los dos gobernantes de izquierda y el de Nayib Bukele del martes pasado.
«Como se puede apreciar, las diferencias en el discurso entre Mauricio Funes, Salvador Sánchez Cerén y Nayib Bukele son enormes y demuestran la calidad humana y el servicio a la sociedad, a su pueblo, a su comunidad, que desarrolla el presidente Bukele».
Agregó que Funes y Sánchez Cerén, «con su actitud y comportamiento, violaron no solo las normas éticas más fundamentales hacia su pueblo», recordando que en sus gobiernos no solo negociaron la vida de salvadoreños, sino que también se vieron envueltos en actos de corrupción.







