Suenan los disparos frente al «salón» y un vaquero se desploma en el suelo. Escenario de numerosos spaghetti wésterns en los años 1960-70, la provincia española de Almería sigue explotando aquella época dorada con un festival de cine, nuevos rodajes e incluso parques temáticos.

Grandes títulos como «Por un puñado de dólares», «El bueno, el feo y el malo» o «Érase una vez en América», del director italiano Sergio Leone, no se rodaron en Estados Unidos, sino en el desierto de Tabernas, una zona de 28.000 hectáreas de dunas, cañones, estepas y cactus cerca de Almería, en el sur de España.

Tres poblados –con sus calles polvorientas, fachadas de madera, la oficina del sheriff y, por supuesto, el «salón»– que sirvieron entonces como decorados son ahora parques temáticos, aunque todavía siguen recibiendo rodajes.

Con carruajes, una iglesia o incluso un ataúd, en Fort Bravo, uno de ellos, no falta detalle. El espectáculo corre a cargo de unos vaqueros ficticios que realizan representaciones a caballo que terminan con pólvora.

«Verdaderamente desierto»
Equipado con un chaleco y botas camperas, Rafael Aparicio es uno de ellos, tras haberse iniciado en la adolescencia como figurante en los rodajes.
«Aquí fue donde yo aprendí a hacer todo lo que hoy en día se hace: caballos, caerse de altura, pelear pie a tierra…», relata este hombre de 49 años.
En el aparcamiento, una quincena de camiones, caravanas y una carpa blanca delatan que hay una filmación en marcha.

«La luz de aquí es una luz particular», explica a AFP el actor italiano Fabio Testi, de 83 años, subrayando uno de los factores que atrajeron al cine hasta esta región entonces aislada. «Puedes rodar de las 7 de la mañana hasta las 9 de la tarde y siempre [hay] la misma luz», agrega este intérprete que participó en varias de aquellas producciones.
«Aquí no llueve, y el paisaje es igual que Estados Unidos (…). Y muchísimo más barato», resalta de su lado José Enrique Martínez, autor de «Almería, un mundo de película», en referencia a la similitud de esta región con la zona de Arizona y el sur de Texas.
«Al principio el cine era una cosa familiar», indica sobre los inicios de la actividad en Almería. «Todo el mundo quería salir en las películas», agrega este historiador originario de la región, rememorando cómo los obreros y albañiles preferían salir en las producciones «porque ganaban más».

No era difícil encontrar figurantes que pudieran hacerse pasar por creíbles vaqueros o campesinos mexicanos con la piel castigada por el sol.
Pero cuando Sergio Leone plantó su cámara en Tabernas todo se hizo más industrial, con infraestructuras, asociaciones de jinetes o carpinteros ya con tarifas homologadas, continúa Martínez. En los años 1960, se filmaron decenas de wésterns.
«Sergio Leone ponía la música de [Ennio] Morricone (…), todo el mundo entraba en la atmósfera y después decía ‘chac, acción’», recuerda Fabio Testi. «Era como Texas para nosotros. Era verdaderamente desierto, desierto y nada más. Había un hotel en Almería», rememora.

Aquel aislamiento era demasiado para algunas estrellas como Clint Eastwood, que se quejaba de los interminables trayectos hasta Tabernas. El aeropuerto de Almería se inauguró en 1968, facilitando la llegada de actores como Sean Connery, Brigitte Bardot o Louis de Funès.







