«Con zapatos de tacón, las nenas se ven mejor…» suena sobre el escenario, mientras las luces centellean a plenitud y el público ovaciona cada canción mientras baila con total alegría. Ese ha sido, para Marito Rivera y su Grupo Bravo, una de las imágenes más constantes a lo largo de muchos años donde la Navidad ha sido sinónimo de música en El Salvador.
Como bien señala el artista, El Salvador es un país que se llena de fiestas a lo largo de todo diciembre, lo que lo vuelve un mes con mucho trabajo para los cantantes y músicos, quienes deben saber maniobrar entre su apretada agenda y el tiempo que dedican a su familia en esta época festiva.
«Gracias a Dios es un mes de mucho trabajo. El Salvador es un país con gente muy fiestera y eso es bueno, porque le da un toque de alegría a la Navidad. Desde niño he estado en la música y recuerdo que cada diciembre había mucho trabajo, pero siempre mi familia me inculcó que había que dejar un espacio para poder disfrutar en familia», comenta.

Los inicios de Marito Rivera en la música datan desde su niñez, época desde la cual tuvo que ver cómo su familia hacía espacio entre cada presentación para que diciembre no fuera de absoluto trabajo, sino que también existiera el espacio para compartir con los seres queridos.
«Recuerdo una Navidad, hace muchos años, era un niño todavía. Mi familia tenía una presentación en San Miguel, nuestra tierra querida, y mi papá me dijo que tuviera paciencia para reventar los cuetes. Esa vez me tocó disfrutar de ese momento en las pausas entre cada presentación, pero siempre mi familia lograba hacer el espacio para compartir juntos», recuerda el artista.

Descendiente de una numerosa familia, Marito Rivera asegura que todo su grupo familiar logra reunirse para estas fiestas, aunque muchas veces haya una agenda apretada de trabajo. «Todas las navidades nos reunimos. Siempre buscamos el espacio para compartir en familia, como suele hacerse en El Salvador», explica.
Precisamente ese espíritu de familia, combinado con el alma fiestera, es lo que también Rivera ha comprobado todos estos años de carrera, en los cuales ha recorrido el país tocando y cantando en muchos festivales, pero presenciando de primera mano cómo el salvadoreño también busca que esta época sea algo familiar.
«El salvadoreño no solo es alma fiestera. También dedica tiempo a su familia en Navidad. Creo que eso es lo bonito de la Navidad, compartir en familia y, al mismo tiempo, celebrar. Me sería imposible decir cuál pueblo es el más fiestero en el país porque creo que todos tienen su toque de color y alegría en Navidad. Así es como somos los salvadoreños», destacó.








