Cientos de personas de la tercera edad de Aguilares, en San Salvador Este, se convirtieron por vigésimocuarto año consecutivo en los invitados de honor a una fiesta preparada recientemente por el Comité Hermandad Pro-Aguilares (Comhpa), fundado por salvadoreños originarios de la zona radicados en California, Estados Unidos.
Ayudar, tocar los corazones y vivir momentos que quedan grabados para siempre en los abuelos de Aguilares, es uno de los principales objetivos de la organización fundada California en 1995 y que a la fecha ha logrado impactar positivamente a más de 10,000 personas.

«Me fui para Estados Unidos cuando apenas tenía 18 años, había perdido dos hermanos en la guerra civil y regresé a Aguilares cuatro años después y vi un pueblo con muchas necesidades en todo sentido, al regresar a California se me ocurrió la idea de ayudar al pueblo. Pasamos cinco años trabajando de manera informal, y el comité se conformó legalmente en 1995», señaló el fundador, William Quintanilla.
Fortalecido con el paso de los años, el comité ha logrado expandir sus líneas de acción gracias al compromiso de sus miembros y la incorporación de voluntarios de México y Guatemala, gracias a la presencia de nuevos miembros comprometidos con los mismos principios principalmente en la parte humanitaria y educativa.

El actual presidente, Ángel Lara, un aguilarense de nacimiento que ahora es un empresario exitoso en California, se ha convertido en una pieza fundamental para dar continuidad al proyecto solidario.
«Llegué al comité por curiosidad, siempre he querido ayudar a El Salvador y especialmente a Aguilares porque es donde nací. Al principio mi ayuda era principalmente financiera, pero al venir hace seis años sentí algo que no se puede explicar; esos abrazos sinceros, las bendiciones, los agradecimientos y las historias que las personas mayores te cuentan se quedan en el corazón y te invitan a motivarte para volver», expresó el líder.
Cohmpa tiene como objetivo principal nunca abandonar el proyecto del adulto mayor, pero entre sus ejes de acción destacan jornadas de limpieza en Aguilares, ayuda a escuelas, al deporte y otras áreas como la salud. Además, está trabajando en un plan para entregar becas a estudiantes que por motivos económicos no pueden continuar sus estudios universitarios.

Mientras que fuera de estas fronteras, cuenta con un proyecto de adopción de familias de un pueblo del Estado de Sonora, México, a las cuales se les entrega alimentos en época de Navidad, un proyecto de apoyo a dos orfanatos y una casa de rehabilitación de la misma zona y se ha trazado trabajar en apoyo a la casa del migrante en Tijuana, México que acoge personas de todo el mundo.
«Es un trabajo tremendo que hay que hacer para recaudar fondos, pero tenemos que ser fuertes y seguir adelante porque esto no lo hacemos por nosotros, sino por la gente que lo necesita. Nuestra delegación viene de forma voluntaria y cubriendo sus propios gastos», externó Lara.
Por su parte Claudia Barbontín, de origen mexicano radicada en California, afirmó que «ha sido un honor» haberse convertido en un vehículo para ayudar a los demás a través del comité.
«Empecé a ayudar de forma económica, pero en mi corazón estaba el deseo de querer hacer un poco más y cuando vimos el panorama cambió totalmente; fue emotivo y nos motivó a comprometernos más con la causa. El poder ayudar a personas mayores, el poder darles un día de alegría es algo que no tiene precio. Las necesidades existen tanto en México como en El Salvador», señaló la ciudadana altruista.







