Una es sonriente, la otra es más reservada, pero juntas son una dupla letal en las canchas de baloncesto. Las hermanas Michelle y Camila Cardoza tienen la energía de dos jovencitas que están escribiendo una carrera muy importante entre los dobles y triples. Comenzaron desde niñas a jugar, y desde entonces han sabido complementarse para ser más fuertes.
Michelle, a sus 24 años de edad, es actualmente la capitana del equipo femenino Santa Tecla Imdels, que compite en la Liga Mayor de Baloncesto, y es un pilar fundamental dentro del funcionamiento del quinteto.
El camino de ambas basquetbolistas ha tenido muchos éxitos, individuales y colectivos, y han tenido algunos baches donde el estigma que rodea un deporte como el baloncesto de ser «de hombres fuertes» las llegaba a limitar.

«Al principio, cuando éramos niñas, no lo notábamos, pero al crecer, al competir, notamos que había poco apoyo. Era notorio lo que se apoyaba a los hombres y lo poco que había para las mujeres», expresó «Michi».
Para Camila, de 21 años de edad, un factor muy importante es que las mujeres pueden llegar a ser más disciplinadas que los hombres, lo que inclusive se puede traducir en mejores resultados.
Un reto que las hermanas Cardoza han enfrentado son los comentarios negativos de las redes sociales, referido a que por ser mujeres no pueden hacer un buen papel en el baloncesto.

«Hay comentarios que (dicen que) por ser mujeres no somos tan fuertes, o que los partidos de los hombres tienen más aficionados. Quieren hacer pensar que por ser mujeres jugamos mal», agregó «Cami».
Ambas jugadoras tienen que compartir su tiempo entre el básquetbol y sus estudios universitarios, pero reconocen que la disciplina les ayuda a complementar de mejor manera su formación.
La carrera deportiva de las hermanas Cardoza incluye ser seleccionadas nacionales de baloncesto, y en el caso de Camila se cuenta su competencia internacional con la delegación nacional en la modalidad de 3×3 en los Juegos Panamericanos Santiago 2023.
«El baloncesto me ha enseñado disciplina, tanto dentro como fuera de la cancha. Me ha permitido encontrar un equilibrio entre mis estudios y el deporte, ayudándome a crecer como persona. A lo largo de este camino he hecho amistades valiosas y conocido entrenadores que han sido clave en mi formación como jugadora. Más allá de la competencia, el baloncesto ha sido una parte fundamental de mi vida, y cada día me motiva a seguir aprendiendo y disfrutando del juego», dice Camila.

Michelle ha sido campeona nacional en la máxima categoría del baloncesto femenino de la modalidad tradicional 5 contra 5, cuando en 2023 guió al equipo tecleño a alzarse con el trofeo.
«Sin duda, uno de los momentos más importantes fue cuando ganamos el campeonato de la liga mayor de baloncesto en 2023, ya que fue mi primer torneo en esa liga, solamente podía pensar en abrazar y felicitar a la niña (que debutó) de 14 años porque todos los esfuerzos habían valido la pena», reflexiona Michelle, rememorando que a esa edad debutó en el deporte de las canastas y los rebotes.
Las hermanas Cardoza son el claro ejemplo que el deporte no se debe limitar por el género, ya que hombres y mujeres tienen formas diferentes de desenvolverse, pero no se vuelven impedimentos para ser grandes deportistas.
«No existen deportes de hombres, todos podemos lograr las cosas que nos proponemos. Las niñas que están empezando en algún deporte, no se detengan, no importan si les dicen que son muy femeninas», es el mensaje que Michelle envía a todas las mujeres que quieren adentrarse en algún deporte.
«Todas las niñas deben seguir luchando por sus sueños. No se detengan por comentarios negativos de hombres, o incluso mujeres, pueden hacer grandes cosas en cualquier deporte, y abrir más el camino para otras niñas», concluye Camila.







